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HISTÓRICO
Con Monseñor Castro la Conferencia Episcopal le apuesta a la reconciliación
POR SERGIO A. NARANJO M. COLPRENSA | Publicado el 09 de julio de 2014
Acompañar el proceso de paz y trabajar por la reconciliación del país es el mandato que la Conferencia Episcopal Colombiana dio a su nuevo presidente, arzobispo de Tunja, Monseñor Luis Augusto Castro.

El prelado coordinará los destinos de la Iglesia Católica colombiana por los próximos tres años, en reemplazo del cardenal Rubén Darío Salazar. Es la segunda vez que el arzobispo de Tunja rige la Conferencia, en 2005 fue su primera vez.

Esa fue la decisión de los 77 obispos reunidos en la XCVII Asamblea Plenaria del Episcopado, que desde el lunes y hasta viernes estará en sesiones en Bogotá.

Durante la instalación del evento anual, monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico de Colombia, dio las pautas para los católicos del país. "Es importante reforzar la importancia y el capital de la reconciliación para el bien profundo de la comunidad y de la totalidad del cuerpo eclesial. Más todavía en un país católico como Colombia, donde hasta los guerrilleros son católicos y cuando se reintegran tienen necesidad de reconstruirse también".

Ese es precisamente el mandato que seguirá monseñor Castro este trienio.

¿Cómo recibe este
nombramiento?
"No me lo esperaba, sencillamente porque yo ya he sido presidente y era para mí normal que hubiese habido un cambio. Sin embargo, aquí estoy enfrentando esta situación con buena voluntad".

¿Cómo se tratará el tema de la paz en su mandato?
"Yo creo que en el fondo, si me pusieron aquí en este cargo fue para que siquiera acompañando todo el esfuerzo que la Iglesia colombiana ha hecho en favor de la paz. Evidentemente, hay muchos otros aspectos que hay que tratar, pero estoy seguro que ese fue el criterio prioritario por el cual los obispos quisieron escogerme como presidente de la Conferencia Episcopal".

De darse la paz, ¿cómo trabajará la Iglesia en el postconflicto?
"El postconflicto es una etapa muy complicada que creo que de alguna forma ya estamos viviendo y hay que hacer especial énfasis en un aspecto muy importante: la reconciliación".

¿Cómo debe ser esa
reconciliación?
"Es indispensable que haya paz en el corazón de todos para evitar que la reconciliación sea barata o falsa, debe ser una reconciliación que no se convierta en el disfraz de la impunidad, sino que sea una verdadera reconciliación".

¿Cómo le ha parecido el trabajo del Gobierno en el proceso de reconciliación?
"La labor que tienen ellos es muy complicada, hasta ahora el trabajo que han hecho ha sido muy fácil porque todo el tiempo han hablado de conceptos y nadie tiene problema en manejar los conceptos. Pero, en la reconciliación, el tema es de corazón, la guerrilla tienen que aprender a pedir perdón, no de dientes para afuera sino con el corazón y responder por las cosas que hizo en el marco de la justicia transicional. Lo importante es que las cosas queden claras para que no queden resentimientos y rencor en los corazones, para no repetir la historia de otros países en donde se firmaron procesos de paz pero se siguieron odiando".

¿Cómo ha visto el proceso de paz?
"El proceso de paz, para mí, va muy bien, siento que las Farc lo han tomado en serio, el Gobierno y las personas en la mesa de negociaciones están haciendo las cosas bien. Sin embargo, ahora llega la parte difícil que es cuándo les toca mostrar si realmente tienen esa voluntad de paz o no con los actos. Con el Eln ojalá se empiece el proceso, pero no como los procesos anteriores, porque ellos son especialistas en dialogar y dialogan con una gana enorme, pero ya cuando deben asumir algún compromiso se levantan de la mesa y así no sirve. El diálogo por el diálogo no funciona, debe ser entendido como un camino real y eficaz para la consecución de la paz".

¿Se está trabajando en un proceso para firmar una paz apresurada?
"Todas las cosas tienen unos pasos que cumplir, si nos ponemos de afán y a querer hacer las cosas ya, nos podemos saltarnos elementos importantes como, por ejemplo, trabajar por una reconciliación real, por un objetivo rápido, si se hace así nos pasa como dice el dicho de los italianos "la gata por querer hacer los gaticos rápido le nacieron todos ciegos".