<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
DARÍO PASÓ POR AQUÍ
  • DARÍO PASÓ POR AQUÍ |
    DARÍO PASÓ POR AQUÍ |
Por ÓSCAR DOMÍNGUEZ G. | Publicado el 03 de septiembre de 2014

Guadalupe, en el nordeste antioqueño, se tiene confianza para convertir el agua en kilovatio con la misma facilidad con la que el Galileo convertía el agua en vino.

Un guadalupano, Otilio Gutiérrez, descubrió la fórmula para que los matrimonios "sean eternos mientras duren": que la mujer sea siempre fiel. La receta para la felicidad conyugal también es suya: que ella diga siempre sí…

Guadalupe, un montón de niágaras pequeños donde en cada gota de lluvia hay una central hidroeléctrica en miniatura, dio a luz a uno que se tiene confianza para escribir biografías: Dasso Saldívar, Darío Antonio Sepúlveda, el alias con el que aparece en la fe de bautismo.

Pues bien, "en vida, hermano, en vida", Dasso se dejó agasajar por la alcaldía y el concejo del terruño que puso en el mapa.

El novelista y biógrafo de García Márquez compartió homenaje con Juan Fernando Zapata, poeta, René Alfonso Jaramillo, cuentista y novelista, y Alejandro Maya, investigador docente. Pero como no hay almuerzo ni condecoración gratis, los estudiantes del Liceo Luis López de Mesa le exprimieron intimidades sobre su experiencia como aplastateclas. La institución educativa se insinúa como una fábrica de futuros "dassitos".

Antes se había dejado exprimir en Lima, Medellín, Manizales, Pereira y Bogotá. Lo esperan en los festivales culturales de Cartagena y Barranquilla.

En Macondo estuvo presentando la "primera" edición de su "García Márquez, viaje a la semilla" (Planeta) y su novela "Los soles de Amalfi" escrita con retazos de sus nostalgias infantiles. La obra es la cuota inicial para destetarse del oficio de biógrafo.

En Guadalupe aprovechó su viaje a la semilla para "sentir el calor del río Porce", subir a El Salto, beberse los paisajes del cañón del san Juan, escuchar la serenata eterna que dan las aguas antes de convertirse en kilovatio, y caminar por la vereda Guanteros, donde aprendió a juntar vocales y consonantes.

En Envigado, bajo el palo de mango de Otraparte, repitió tertulia a pocas cuadras del colegio de La Presentación donde estuvo rastreando el paso de Mercedes Barcha, la esposa del Nobel.

En Otraparte se llevó robusta sorpresa: como sacado de un sombrero apareció un primo hermano del Nobel, Jaime Núñez García, gabólatra de ley.

De Otraparte lo rescató su alcahuete literario de bachillerato, Julio César Restrepo Londoño, a quien no veía hace 40 años. Crujieron las costillas del dueto cuando se saludaron.

Parientes y amigos se mechoniaron para desatrasarlo de nostalgias gastronómicas. ¡Pobre buche el del guadalupano… Menos mal tiene riñón donado por su sobrina Patricia en una acción generosa que provocó la admiración del mentiroso de Aracataca, primer sorprendido con la certera biografía de Darío, como le dice la inmensa minoría.

La Universidad de Antioquia lo tuvo en sus predios. Lo comprometieron a volver como profesor visitante. Reencauchado, este antioqueño universal está de regreso a Madrid, ¡joder!.