Tiene 40 años pero ilusiones y alegrías de niño. Diego Alberto Colorado Agudelo, el fondista antioqueño, fue el encargado de entregarle la medalla 165 a Colombia en los Juegos Bolivarianos, presea que le dio el primer título general en 75 años de historia.
Diego tenía una responsabilidad heredada. La jornada del sábado arrancó con siete medallas de oro de diferencia en favor de Colombia frente a Venezuela, con ocho por disputar y cuatro con favoritismo patriota. Por eso, con un solo metal en favor de los colombianos, el título se haría oficial. Y ahí llegaron las piernas y los pulmones de Diego.
Colorado, que este año pasó las cuatro décadas de edad y la decena de títulos en carreras de largo aliento, tuvo un suspiro más. Ganó la media maratón, por encima de rivales de Chile y Ecuador, y sobre todo, de Venezuela.
"Es un gran oro para mí, para Colombia, para mi familia. Ya me habían dicho que si yo ganaba, Colombia era campeona de los Juegos, y acá está la presea. Ahora podemos estar tranquilos", sostuvo el fondista, que también había sido campeón en los Juegos de 2009, en unas justas en las que Colombia vivió la peor derrota en los últimos 30 años.
Las cuentas dieron, casi perfectas. Sin contar las finales de la tarde (polo acuático ante los venezolanos), la tarea quedó hecha.
"Los números nos daban para un final muy apretado, pero siempre confiamos en un triunfo de Colombia, hasta en los momentos más duros", explicó el jefe de misión colombiana, Juan Fernando Mejía. Las cuentas finalmente cerraron, y Colombia, gracias a Diego y otros 164 atletas, puede gritar ¡campeón…
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