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Dos damas izquierdistas se disputan el poder en Brasil

Ambas se forjaron estudiando el marxismo, pero la praxis social las distanció. Marina alejaría a Brasil del chavismo, Dilma mantendría el rumbo

  • Dos damas izquierdistas se disputan el poder en Brasil |
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13 de septiembre de 2014
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Nunca en la historia reciente de Brasil hubo unas elecciones en las que se enfrentaran como principales contendores dos representantes de la izquierda política. Ni remontándonos a inicios del siglo XX vemos un hecho similar al que los brasileños asistirán el domingo 5 de octubre.

Son dos contendoras las que buscarán, bien la reelección, como Dilma Rousseff, por el Partido de los Trabajadores (PT), o bien asumir el cargo por primera vez y para sorpresa de buena parte de la opinión pública del país, como Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB).

Más aún, la región y el mundo miran con atención lo que ocurrirá en Brasil, siendo este tal vez el país más influyente del continente e incluso un bastión de la izquierda latinoamericana. Miran, en especial, Estados Unidos y las naciones de derecha en toda América, estudiando las consecuencias de que gane una u otra candidata.

Más allá de la incertidumbre que pueda haber frente a los resultados, ya se empiezan a marcar tendencias en las encuestas (que favorecen a Silva), y motivos principales que decidirían las elecciones.

Esto es, según la encuestadora Datafolha, Rousseff se impondría en la primera vuelta con un 36 por ciento de los votos, contra un 33 por ciento de Silva y un 15 por ciento del candidato centrista Aécio Neves. No obstante, en segunda vuelta, la candidata del PSB obtendría la presidencia con 47 por ciento de la votación, frente a 43 de la actual presidenta.

Los asuntos que han marcado la agenda de esta campaña presidencial se centran, más que nada, en la economía y el acceso a oportunidades, algo que en Brasil viene siendo fuertemente criticado, tal como ocurrió a mitad de año en pleno Mundial de Fútbol.

"El Banco Central no es electo por "tecnócratas" y banqueros. No pueden decir que hice una "beca para banqueros", además no soy la que tengo el apoyo de ellos", dijo Rousseff a periodistas el pasado martes, después de participar en un debate.

La afirmación fue interpretada como una indirecta a Marina Silva, quien precisamente cuenta en su equipo de campaña con varios cuadros del sector bancario, entre ellos Neca Setúbal, pedagoga y heredera del privado Banco Itaú.

Silva no es más zurda
Contrario a lo que se podría pensar, Marina Silva, una sindicalista curtida en luchas ambientales, que llegó a ser la mano derecha de Chico Mendes en su batalla por preservar la Amazonía, y con una trayectoria destacada en filas de los partidos de izquierda, es vista con mejores ojos por sectores de derecha tanto en el país como en toda América.

"Para las naciones aliadas o próximas a E.U, la perspectiva de victoria de Marina Silva es más esperanzadora. En cambio, para los amigos izquierdistas de Brasil en la región (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y Argentina), la salida del PT del poder podría significar el inicio de algunas dificultades", dijo a El Colombiano Dawisson Belém Lopes, docente de Política Internacional de la Universidad Federal de Minas Gerais.

João Hernani Vasconcelos, internacionalista brasileño y candidato a magíster en Estudios Políticos de la Pontificia Universidad Javeriana, coincide con Belém, y define a la ambientalista como una candidata distinta, matizada en esa comparación bipolar de izquierdas y derechas.

"La propia Marina Silva no se señala a sí misma como una candidata izquierdista. Ella sí tiene una historia de vida muy vinculada a la izquierda, vino de una familia pobre del norte del país, se alfabetizó a los 16 años, se graduó en Historia y logró terminar dos posgrados, se vinculó a movimientos sociales y fue Senadora y Ministra de Medio Ambiente por el PT", recalcó.

"A pesar de toda una vida de lucha social junto a esas ideologías, me parece que hay que distinguir el posicionamiento de Marina Silva en términos políticos y económicos", afirmó.

Caminos similares
Los inicios de Silva fueron igualmente humildes como notables. Nació el 8 de febrero de 1958, en la ciudad de Rio Branco, capital del estado de Acre, pero vivió toda su infancia en una aldea de "seringueiros" (caucheros), llamada Breu Velho, ubicada a 70 km de dicha ciudad.

Silva no recibió educación porque donde vivía no había escuelas. Hecho por el que tuvo que aprender matemáticas básicas por sí sola. Tras ser alfabetizada a los 16 años y recibir la enseñanza básica, en 1981 ingresó en la Universidad Federal de Acre. Fue allí donde descubrió el marxismo, y en 1984 se afilió al Partido Revolucionario Comunista, considerado entonces ilegal por el régimen militar.

Por su bagaje tuvo la oportunidad de conocer al idolatrado activista ambiental Chico Mendes, con el que fundó la filial de la Central Única de Trabajadores de Brasil (CUT) en el Estado de Acre en 1985. También en este año se hizo miembro del Partido de los Trabajadores (PT), con el que ganó escaño como concejal de Acre.

Allí empezó a ganar su popularidad cuando fue la única que devolvió los beneficios financieros que los demás concejales recibieron. Con eso se ganó muchos adversarios políticos, pero la admiración popular también creció.

Dilma, por su parte, es proveniente de una familia de clase media, y, desde joven, concretamente desde el golpe de Estado de marzo de 1964, empezó a militar en organizaciones de izquierda y opuestas a la dictadura.

Se enfiló en la Organización Revolucionaria Marxista Política Obrera (Polop) para posteriormente incluso ingresar como guerrillera al Comando de Liberación Nacional (Colina), hecho por el que fue torturada y encarcelada por tres años (1970-1973).

Tras esto Rousseff se graduó como economista de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (1977), y tras la caída de la dictadura empieza a militar en el más moderado Partido Democrático Laborista (PDT), que la llevaría a ser secretaria de Minas y Energía de Brasil durante los 90.

En 2001 se cambia al PT, dirigido entonces por Luiz Inácio Lula da Silva, mecenas que le abriría las puertas a la actual presidencia que ostenta.

Gestiones distintas
Ambas candidatas, por tanto, tienen a sus espaldas trayectorias similares en cuanto a su compromiso con la izquierda brasileña. Pero expertos en el tema no dudan en establecer que el posible ingreso de Marina Silva al máximo cargo representaría un viraje significativo respecto a la gestión del Estado y del país.

"La diferencia clave entre las dos políticas se refiere a la conducción económica del país. Marina asume que va a retomar el camino neoliberal con la recuperación del "trípode macroeconómico" (cambio fluctuante, meta de inflación y disciplina fiscal), así como la disminución del peso del Estado en la economía y la autonomía del Banco Central", explicó Hernani.

"A pesar de que Dilma no se aleja del todo con esos parámetros, la presidente se ubica más a la izquierda que Marina; la actual presidenta de Brasil propone una intervención clara del Estado en la economía, principalmente a través de la injerencia en las empresas estatales, de los bancos públicos y de subsidios a algunos sectores", añadió.

Por tanto, Silva en el poder significaría la llegada de una izquierda más moderada, de corte similar a los socialistas europeos (España o Francia), cercanos al centro del espectro político.

"Aún viniendo del PSB, un gobierno de Marina Silva difícilmente se encuadraría como de izquierda. La percepción general es que su agenda política se acercará más al centro. En temas económicos (la defensa que hace Marina del Banco Central como ente independiente), sociales (su rechazo al matrimonio gay), y de política exterior (su probable distanciamiento del Mercosur), su posición está clara", argumentó por su parte Belém.

Gobernabilidad y futuro
Aún siendo la misma izquierda la que disputa sola lo que será un mandato 2014 - 2018, el contexto que encontrará una y otra mandatarias será radicalmente opuesto, por lo que vale la pena prever lo que ocurrirá en la política brasileña.

"Es algo complicado decir lo que va a suceder, sin embargo, un gobierno de Marina Silva seguramente tendría problemas para aprobar sus proyectos, puesto que no tendría la mayoría parlamentaria en el Congreso y el Senado", auguró Hernani.

"El discurso de Silva de una "nueva política", la cual a grandes rasgos trataría de alejarse de los intereses poco democráticos de las viejas oligarquías y alianzas políticas, en beneficio de un proyecto nacional, es muy atractivo. Sin embargo, tal vez carece de medios para ser implementado en términos prácticos", añadió.

Basta recordar que el sistema político brasileño, tal como en muchos otros países, se caracteriza por el "presidencialismo de coalición", lo que implica que el presidente que sea electo debe garantizar una base de apoyo en el Legislativo para garantizar la gobernabilidad.

Hernani considera que "en este sentido, se puede esperar que Marina tenga un discurso conciliador que apunte hacia un proyecto de Estado y no de Partido, como se percibe en el actual gobierno. Es difícil saber si la candidata tendrá éxito en sus aspiraciones, tanto que actualmente el discurso de campaña de sus opositores (Dilma – PT y Aécio Neves – Psdb), es justamente que un mandato presidencial de Marina no tendría gobernabilidad".

Lo que decidirá los comicios
Son también estos argumentos esgrimidos por sus contendientes, los que envuelven las elecciones con un manto de duda. También, tal vez, son el factor que hace que en las últimas encuestas se haya visto un repunte de Rousseff, que aunque no salve aún a la presidenta de una derrota, si prevén lo reñido de la votación.

Por tanto ¿qué temas serán decisivos en esta campaña, inédita en la política brasileña? Hernani respondió: "Las protestas que hubo desde 2013 incrementaron la desafección del brasileño frente al manejo de la política en el país, lo que muchos llamaron una crisis de representatividad, generando un sentimiento de necesidad de cambio".

"Los candidatos que estaban en la disputa electoral eran incapaces de canalizar ese sentimiento, mientras que Marina llegó como una posibilidad real de cambio en la visión del electorado", enfatizó.

Resta ver, por tanto, si Silva logra vencer esa maquinaria ante la que lucha.

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