Dos técnicos que como jugadores le brindaron muchas alegrías al país integrando las selecciones Colombia serán los responsables de disputar, desde hoy, la final de la segunda edición de la Copa Postobón profesional de fútbol de salón.
Viviano Mena, campeón mundial en su etapa de deportista y actual asistente del combinado patrio que disputará la Copa Mundo el próximo año en el país, es el responsable de Bello Jairuby-Innovar que actuará de local este viernes en el coliseo Tulio Ospina.
Engelbert Vergel, otro de los históricos del microfútbol nacional, está al frente de Bucaramanga, que con tres refuerzos argentinos y varios miembros del combinado patrio ha sido constante en su rendimiento durante toda la temporada.
Coincidencialmente, en el primer partido del campeonato ambos se enfrentaron en la capital santandereana y el quinteto bumangués apabulló a los bellanitas con el triunfo 10-2. Sin embargo, eso le sirvió a Mena para replantear muchas cosas, afinar su equipo, recuperar a los tres seleccionados, "reforzar el trabajo físico y mental para que mis muchachos reaccionaran a tiempo y con calidad soñaran con la disputa del título".
A diferencia del visitante, que tendrá en las graderías a su orientador Vergel y a los jugadores Diego Castillo, Ángelo Monroy e Hilber Porras (todos por sanción), Viviano no sólo estará en el banco, sino que dispondrá de todos sus deportistas, entre ellos Gustavo Zapata, Johan Vivares, Andrés Murillo, Jorge Cuervo y Edwin Grisales.
Para llegar a esta instancia, la cual le entregará 50 millones de pesos al campeón y 30 millones al segundo, Bello dejó en el camino a Leones de Nariño, uno de los equipos con mejores números en el campeonato. Y Bucaramanga, actual monarca de la Copa Postobón, tuvo que eliminar a su paisano Independiente Santander, donde estaba John Pinilla, el mejor salonista del país, y Giovanni Hernández, quien fue el primer campeón.
Para ratificar sus conocimientos con un título, Viviano Mena asegura que "venimos de menos a más y conseguir una victoria a las 8:00 de la noche sería determinante en nuestras aspiraciones de lograr el título que venimos buscando desde el 2009 cuando fuimos terceros".
Y sin afán de irrespetar el trabajo de su colega Engelbert Vergel, el orientador antioqueño recalcó que "tenemos con qué imponer el ritmo de juego, el grupo está metido en el cuento y debemos aprovechar la localía para obtener la diferencia" que le permita a Bello Jairuby, con un buen resultado, ratificar que en esta tierra el fútbol de salón, además de deporte, es un estilo de vida.
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