Somos los colombianos, por lo general, ingratos con los compatriotas que han hecho gestas deportivas de resonancia mundial. Si tras un triunfo rutilante, el deportista no vuelve a tener logros, cae en el olvido y hasta en el desprecio.
Es el caso de Santiago Botero, que esta semana anunció el retiro del ciclismo, deporte en el cual alcanzó los máximos honores, como ser campeón del mundo y haber ganado etapas y la mítica camiseta de la montaña del Tour de Francia. Por títulos, Botero superó a glorias como Cochise, Lucho Herrera y Parra.
El ciclista antioqueño fue un deportista íntegro, atacado injustamente, que merece ser recordado además por su rectitud y educación.
Santi Botero se puede ir tranquilo, con la frente en alto y con la gratitud de un país que lo debe ver como el mejor de los ejemplos de esfuerzo, disciplina y talento.
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