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El secreto de Isabel Toledo

Una mujer original e independiente. Huye de etiquetas. A pesar de sus 25 años de impecable carrera, esta diseñadora cubana era solo una referencia para entendidos. Hasta que vistió a Michelle Obama.

  • El secreto de Isabel Toledo | AP | Esta inmigrante cubana llegó a Estados Unidos a los 8 años y a esa edad aprendió a coser. Ahora es una de las diseñadoras más reconocidas en el panorama de la moda. No hace desfiles, no se promociona en películas. Lo suyo es el estudio juicioso de las telas y la creatividad.
    El secreto de Isabel Toledo | AP | Esta inmigrante cubana llegó a Estados Unidos a los 8 años y a esa edad aprendió a coser. Ahora es una de las diseñadoras más reconocidas en el panorama de la moda. No hace desfiles, no se promociona en películas. Lo suyo es el estudio juicioso de las telas y la creatividad.
02 de octubre de 2010
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Cuando Michelle Obama se vistió para la toma de posesión de su marido como presidente de Estados Unidos, eligió un diseño particular.

Hasta entonces, el nombre de Isabel Toledo era una referencia para entendidos. Una creadora admirada por otros diseñadores tras 25 años de carrera entregada a la originalidad, la independencia y la experimentación con diseños que no buscan la transgresión, sino que respiran pragmatismo y elegancia.

A excepción de un fugaz paso por Anne Klein, Toledo -que este año cumple 50 años- siempre ha desarrollado su trabajo por su cuenta y según sus propias reglas. Forma un peculiar tándem creativo con su marido, Rubén. Oficialmente, ella diseña y él es un artista e ilustrador. Pero, igual que ocurre con sus inclasificables diseños, la realidad es más difícil de empaquetar. Viven y trabajan juntos. Si las hay entre ellos, no se ven las costuras.

María Isabel Izquierdo y Rubén Toledo nacieron en Cuba. Sus familias emigraron a Estados Unidos y se instalaron en Nueva Jersey. Sus trayectorias paralelas acabaron cruzándose en una clase de español. Él tenía 13 años y se enamoró de inmediato. Ella, 14, y no le hizo caso hasta que terminaron el instituto. Se casaron en 1984, el mismo año en el que crearon la marca Isabel Toledo. Su pequeña compañía está un edificio de la parte baja de Broadway, en Nueva York. Su ropa dejó de presentarse en colecciones y desfiles convencionales en 1998 y se vende en un puñado de tiendas de todo el mundo.

¿Por qué dejó de hacer desfiles?
Isabel: "Porque para mí era importante que cuando una clienta se enfrentara a la ropa, esta fuera algo nuevo. Que no hubiera visto antes a una modelo llevándola y, por tanto, hubiera decidido que no era para ella. La moda es descubrimiento y misterio. Mi suerte fue que pude permitirme este gesto porque llevaba el tiempo suficiente como para tener seguidoras".

Sus piezas son casi obras de ingeniería. Además de la experimentación con los patrones, investiga las propiedades de los tejidos y cómo la gravedad afecta a la forma en que el vestido cuelga del cuerpo. ¿Cómo llegó a establecer semejantes métodos de trabajo?
I: "Es la diferencia entre un diseñador y una marca. Una marca te vende imagen, productos? Nosotros tenemos la paciencia y el tiempo para experimentar. Creo que tengo la obligación de innovar. No puedes vender lo que ya está en el mercado. Es decir, puedes hacerlo, obviamente. Pero no está bien. Tienes que tener un cuerpo de trabajo que te pertenezca. Eso es la moda. Ahora lo que hay son productos indistinguibles".

Rubén: "El sistema de la moda se ha pervertido y ahora se basa en ofrecer a las mujeres lo mismo, pero procedente de distintas compañías. Eso son las tendencias. Mi mujer siempre dice que el tiempo es el mayor lujo. Por eso nunca hemos tenido celular. Vivimos y trabajamos en un mismo sitio y tratamos de eliminar las interrupciones".

Acaba de lanzar una colección de zapatos muy económicos para la marca Payless. ¿Por qué ha aceptado esta colaboración?
I. "Antes el gran público no estaba preparado para mí. Ahora sí".

¿Se debe eso a Michelle Obama?
I. "Exacto. Ese momento selló un matrimonio con el resto del mundo".

R. "Hasta ahora, Isabel había recibido propuestas de grandes compañías por las razones erróneas. Querían hacer lo mismo, pero en barato. Payless, en cambio, planteó las cosas de otra forma. Deseaban un producto industrial. Barato, práctico, funcional. Era un concepto nuevo, original".

¿Cómo decidió qué debería llevar Michelle Obama en un momento tan importante?
I. "En realidad, se suponía que iba a llevar otro conjunto. Uno blanco y negro que se puso más tarde, para ir a Buckingham Palace. Pero cambió de idea. Y yo, cuando los diseñé, sabía que el que llevó al final era el correcto. Para empezar, era de un color que no todo el mundo reconocía. Todo el mundo lo describió de una forma distinta. Además, le hacía sobresalir del resto, que iba de azul, negro o rojo. Era un color optimista. Lo obtuve con una superposición. Tenía una muestra muy pequeña de un tejido de encaje de lana en un tono parecido a la salvia. No era dorado, ni tampoco amarillo. Muy natural y agradable. Le coloqué una tela blanca detrás. Se transparentaba y le daba la luz. Pero ese día, cuando el sol lo iluminó, apareció un destello que yo no había siquiera previsto".

¿Cómo es Michelle?
I. "Es una mujer increíble. Fue ella quien quiso conocerme, ya que solía comprar mi ropa antes de ese momento. Eso es lo bonito, que la conexión entre mi trabajo y ella ya existía. No fue una decisión arbitraria, ni una imposición. Se siente cómoda con mi ropa. Ese es mi trabajo. Hacer ropa que dé confianza a la mujer que la lleva. Esa confianza puede traducirse en hacerte sentir guapa, poderosa, sensual, vulnerable? o todo a la vez"

Ella utiliza el interés por su ropa para dar notoriedad a diseñadores independientes. ¿Han tenido efecto sus decisiones?
I. "Ha introducido un sentido de descubrimiento. Muchas mujeres están probando cosas nuevas. Se atreven a no seguir las tendencias sin más, sino a investigar".

Usted se enorgullece de ser, ante todo, una costurera. Aprendió a coser a los ocho años y sus primeras colecciones estaban manufacturadas por usted misma casi en su totalidad. ¿Qué le atrajo de dar puntadas?
I. "Yo tenía esa edad cuando vinimos a Estados Unidos. Mi madre quería que tuviéramos una niñera, pero mis hermanas -la mayor tenía 11 años- se consideraban demasiado adultas para eso. Mi madre camufló a la niñera como una profesora de costura. Fui la única que aprendió. Empecé a coser muñecos y luego a hacerme mi propia ropa. Me encantaba. Me gustaba la sensación de control absoluto. Y podía expresarme a través de lo que me ponía. Era muy tímida y dejaba que mi ropa hablara"

Desde finales de los 70 apenas se han separado. ¿Cómo se mantiene una convivencia personal, profesional y creativa tan intensa y duradera?
R. "No puedo imaginar vivir de ninguna otra forma. Nuestra relación crece cada día. Cuando pienso en cómo éramos cuando empezamos a salir juntos, veo una planta joven y frágil. Ahora somos un robusto y viejo árbol".

I. "Nos hemos permitido cambiar. No me aferro al molde del hombre con el que me casé".

La política de colaboración entre ustedes se extiende a una red de artistas y creadores afines. ¿Tienen la sensación de pertenecer a una comunidad creativa?
R. "Conocimos a la gente de Studio 54, a Andy Warhol, Keith Haring y los demás, cuando éramos muy jóvenes. No había restricciones de edad, de raza o de nada. Éramos unos chicos cubanos de Nueva Jersey y aprendimos de esa escuela. A escuchar a gente distinta y enriquecernos con experiencias y vidas absolutamente diferentes".

En este momento, la moda estadounidense parece especialmente fecunda. No dejan de aparecer diseñadores jóvenes que son inmediatamente saludados como genios. ¿No están exagerando un poco?
I. "Ves a chicos con talento, con mucho talento, y sientes ganas de decirles que tengan un poco de paciencia, que no se dejen llevar por la ansiedad de ser descubiertos inmediatamente. Porque dejas de crecer cuando eso sucede. Hoy ves a chicos que a la segunda temporada ya son reverenciados y financiados de una forma artificial, y eso es malo para ellos. Les impide crecer".

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