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HISTÓRICO
En las "ollas" se cocina la degradación humana
  • Archivo, ColprensaPara las autoridades, los sitios de expendios de drogas, conocidos como ollas, se han convertido en una de las causas más importantes de la criminalidad en el país, ya que no sólo supone un negocio lucrativo sino que se ha vuelto el móvil de muchos asesinatos.
    Archivo, Colprensa
    Para las autoridades, los sitios de expendios de drogas, conocidos como ollas, se han convertido en una de las causas más importantes de la criminalidad en el país, ya que no sólo supone un negocio lucrativo sino que se ha vuelto el móvil de muchos asesinatos.
  • Archivo, ColprensaEl gobierno, además de aplicar la ley de extinción de dominio a los expendios, contempla sanciones con penas excarcelables a los consumidores.
    Archivo, Colprensa
    El gobierno, además de aplicar la ley de extinción de dominio a los expendios, contempla sanciones con penas excarcelables a los consumidores.
  • Archivo, ColprensaEl consumo de estupefacientes ha provocado el surgimiento de numerosas ollas en todas las ciudades del país.
    Archivo, Colprensa
    El consumo de estupefacientes ha provocado el surgimiento de numerosas ollas en todas las ciudades del país.
  • Archivo, ColprensaAunque las autoridades han identificado las casas donde se expende droga, la calle sigue siendo el lugar de distribución de narcóticos.
    Archivo, Colprensa
    Aunque las autoridades han identificado las casas donde se expende droga, la calle sigue siendo el lugar de distribución de narcóticos.

  • Vendedores terminan tan degradados como los compradores.
  • Tan grave como grandes carteles es el narcotráfico al menudeo.
  • En las ciudades hay detectados unos 2.000 expendios de drogas.
Colprensa, Bogotá
Unos 2.000 expendios, plazas u ollas de drogas alucinógenas están plenamente identificados por las autoridades para iniciar sobre ellos un proceso de extinción de dominio y de esta manera combatir en las calles del país el narcotráfico al menudeo y la delincuencia común.

Así lo anunció el presidente Álvaro Uribe Vélez al rechazar varias acciones criminales perpetradas, al parecer, por expendedores de droga en las calles de Pereira y Bogotá, especialmente.

Uribe Vélez manifestó que la venta y consumo de droga están influyendo de forma directa en la criminalidad de las ciudades e incluso están conduciendo a menores de edad a la delincuencia.

Por tal motivo, su gobierno tomó la decisión de aplicar la extinción de dominio a los expendios de droga y revivir el proyecto de reforma constitucional para sancionar con pena no privativa de la libertad el consumo de la dosis personal de drogas alucinógenas.

"Es inconsistente un país que extradita, que aplica extinción de dominio, que fumiga y erradica manualmente cultivos ilícitos, con el libertinaje para el consumo. Por eso, en aras de que la libertad de los individuos no estimule la criminalidad y no afecte al prójimo, vamos a revivir el proyecto de ley para que se sancione sin cárcel la dosis personal", manifestó el Jefe de Estado, al considerar que de nada sirve aplicar la extinción de dominio hasta lo que consideró "pequeñas ollas urbanas", si no se sanciona el consumo, porque según el Presidente, mientras haya demanda se abrirán nuevos expendios de narcóticos.

Uribe Vélez manifestó que la Policía Nacional ya tiene identificados casi 2.000 lugares en los cuales se están recaudando las pruebas como lugares de expendio de estupefacientes, para proceder a aplicarles la extinción del dominio.

Un mirada por algunas ciudades del país demuestra que atacar este negocio en las calles no será tan fácil por la complejidad en la que se infiltran los distribuidores y porque cada vez crece más el "negocio" y las estrategias de distribución de las sustancias. El lucro que deja la actividad es un motivo más para querer perpetuar el negocio: en Pereira mueve 300 millones de pesos diarios. No obstante, quienes venden este tipo de veneno terminan tan degradados como sus clientes.

Medellín: más de 80 expendios de vicio
Las autoridades de Medellín tienen identificados cerca de 80 sitios utilizados como casas de vicio, también conocidas como "ollas". En su mayoría son viviendas antiguas, algunas derruidas y abandonadas en sectores céntricos de la ciudad.

Algunos de los sectores identificados son Niquitao, Lovaina, la calle Barbacoas, algunos sectores de Prado y las zonas nororiental, noroccidental y el occidente de la ciudad.

De acuerdo con los funcionarios de Espacio Público y la Policía que han participado en operativos de control, estos lugares albergan a grupos de decenas de seres humanos en avanzados estados de adicción a las drogas, los cuales pasan muchas horas al día en estas "ollas", consumiendo alucinógenos como marihuana y basuco en sus corredores y habitaciones.

Una de las acciones más recordadas en la administración de Luis Pérez fue el desalojo en la zona de La Alpujarra, en las denominadas cuevas, convirtiendo en público un asunto que era "privado", pues los viciosos se concentraron muy cerca de La Alpujarra y otros lugares del centro, toda vez que hubo represión pero no alternativas de resocialización.

Los ciudadanos que viven en la periferia a estos lugares y que con frecuencia se quejan ante las autoridades por su presencia los llaman también "sopladeros", lo que explica la diferencia con los sitios para el expendio de drogas.

"Estos no son lugares a los que llegan personas a comprar y luego continúan con su vida cotidiana de estudiantes o profesionales. Aunque allí se venden estas sustancias, su principal característica es que son el refugio de consumidores crónicos, indigentes. Es un mundo oscuro y muy pesado el que se vive adentro de estas ollas", aseguró Alonso Salazar Jaramillo, secretario de Gobierno de Medellín.

El funcionario agregó que dentro de los planes de control de la actual administración se han intervenido algunas de estas propiedades, procedimientos difíciles pues en algunos casos las residencias son arrendadas, lo que se interpone al momento de ejecutar alguna sanción por una presunción de inocencia de los propietarios del inmueble.

Sin embargo, varias de estas "ollas son recurrentes en dicha actividad ilícita, lo que desvirtúa la excusa de que no sabían que la iban a utilizar para vender drogas", dijo Salazar Jaramillo.

Pereira: grupos en disputa por el control
En la capital de Risaralda, la venta de estupefacientes implica toda una organización poderosa, lucrativa y muy codiciada, pues allí el negocio se maneja por toneladas, mientras el consumo local como la venta de papeletas de base de coca es visto con menosprecio por los traficantes.

En Pereira sólo se vende Cordillera, la droga que a "sangre y fuego" se ganó el mercado en la ciudad. Quienes han intentado vender otras sustancias han sido asesinados.

Tres años atrás el negocio era administrado por alias 'Toño', un hombre joven que impuso un sello personal a la droga: la vende en papeletas similares a azúcar o té.

La historia cambió cuando llegaron los llamados 'Rolos', cinco sujetos de diferentes sitios del país, apoyados por los grupos paramilitares del Eje Cafetero, que tenían la misión de controlar el negocio de la droga en las calles.

Comenzó una guerra por el control entre los distribuidores, que costó muchas vidas en los sectores de la antigua galería, La Carrilera de Cuba, Cuba, Corosito, la Avenida del Río y Camilo Torres, en Dosquebradas, principales ollas de la región.

La acción de la Policía no ha sido contundente en la lucha contra los expendedores.

Tan solo una banda fue capturada por el DAS en octubre de 2005, la de los hermanos Herrera Arrubla y eso porque tenían una orden judicial en su contra.

Cali: los jíbaros son dueños de la Sexta
La Avenida Sexta, zona de atracción turística de la ciudad, pero hoy venida a menos, es uno de los sitios donde la Policía dice que se vende y consume más droga en la capital del Valle. En esta zona del norte de Cali, las autoridades han detectado que los jíbaros ocultan la droga en caletas hechas en las alcantarillas, zonas verdes, materas y columnas.

Los jíbaros, también camuflados como vendedores ambulantes, transeúntes y hasta hippies, han tejido toda una red de tráfico de basuco, cocaína, marihuana y drogas sintéticas como éxtasis. El año pasado, la Policía detuvo a 18 integrantes de una banda dedicada a la venta de alucinógenos.

Otro sitio de droga está ubicado en pleno centro, reconocida por la alta presencia de indigentes e inquilinatos. Del sector hacen parte los barrios El Calvario y Sucre, donde además del problema de la venta de drogas se encuentran desguazaderos de automóviles y casas de prostitución.

La administración local se propone adelantar allí el Plan de Renovación del Centro, que incluye la recuperación urbanística y un componente social para sacar a gran parte de esta población de la marginalidad.

El problema, según algunos conocedores del tema, es que estos proyectos los vienen manejando desde años atrás diferentes gobiernos municipales, sin que hasta ahora se haya logrado ninguna solución.

Bogotá: crece  el problema
En la capital del país, la principal olla de distribución de drogas se concentraba en el Cartucho, hoy convertido en parque. Sin embargo, la distribución de droga se desplazó a sectores como San Bernardo, Cinco Huecos, el barrio Santa Fe y El Bronx, siendo este último sector considerado por las autoridades como la principal "olla" de la ciudad.

Según el capitán de la Dijin, Derbi Contreras, la Policía está trabajando en diferentes zonas como Chapinero, Bosa, Kennedy y 7 de Agosto, otros supuestos focos de distribución de narcóticos, aunque el oficial reconoce que en toda la ciudad hay casas de distribución.

"Prácticamente en todos los barrios hay 'ollas', pero la distribución se hace de diferente forma. Por ejemplo, en El Bronx y en el antiguo Cartucho, los expendios también eran 'sopladeros', es decir, allí mismo se vendía y se consumía la droga. Ahora la venta no se concentra en un solo sector porque la gente por necesidad vende en cualquier parte y el consumo también se da en cualquier parte", consideró.

El capitán Contreras señaló que se están haciendo diligencias de allanamiento, de la misma forma que se hace la extinción de dominio, en un proceso mancomunado con la Fiscalía.

El funcionario de la Dijin agregó que "esta actividad se inició a partir de 2005 y llevamos hasta la fecha 23 casas a las que se les ha aplicado la extinción de dominio y otras tantas en vísperas. Así mismo, 14 bandas desmanteladas, que tenían además de cocaína, y heroína, sustancias como marihuana y basuco. Incluso se capturaron dos niños quienes eran utilizados para camuflar la comercialización de droga".

Cúcuta: puerto de salida a otros países
La Policía adelanta un plan de lucha contra el tráfico y la comercialización de narcóticos y existen acciones orientadas a la desarticulación de expendios, captura de personas, comercialización de estupefacientes y por supuesto a la producción que se concentra, en el caso de Norte de Santander, en el Parque Nacional Natural Catatumbo.

Según el comandante de la Policía de Norte de Santander, coronel José Humberto Henao, Cúcuta es un puerto de tránsito de drogas, incluyendo la heroína, para distribución a los puertos venezolanos y de ahí a otros continentes.

Este año se incautó, en una sola casa 13 kilos de heroína y en otro operativo se decomisaron otros 200 gramos.

En lo que va del año la Policía ha capturado 22 personas dedicadas a la distribución de estupefacientes en pequeñas cantidades.

Entre el 2005 y lo corrido del 2006, se desarticularon 34 casas o lugares de expendio de estupefacientes en Cúcuta.

Las drogas que más se consumen son la marihuana y basuco, le siguen la cocaína y la heroína. Esta última no se expende fácilmente en ollas. Los clientes utilizan la vía del celular para obtener sus dosis. De esta manera, los expendedores burlan a las autoridades.

Bucaramanga: menores en el negocio
En muchos barrios de Bucaramanga se consiguen con relativa facilidad drogas sicoactivas. Los adictos acuden a casas camufladas como tiendas, parques, bares, improvisados talleres de mecánica, incluso llegan hasta esquinas previamente identificadas para comprar papeletas de basuco o marihuana.

Es tal la red del comercio ilegal de drogas, que las autoridades policivas han sorprendido niños, entre los 10 y 12 años, consumiendo drogas alucinógenas en inmediaciones de escuelas y colegios.

El Departamento Policía de Santander denunció que existe una agrupación de jóvenes que hacen las veces de informantes de los grandes viciosos, pues por una propina, se convierten en un peligroso ?canal? entre los jíbaros y los adictos a las drogas.

Hay algunos sitios, conocidos como las ollas de drogas, en donde ni siquiera pueden entrar las autoridades. La Ye sobre la Kennedy; La Esquina los Vagos, en Regadero; Palogordo, en La Juventud; Estación, en el Café Madrid; son sólo algunos de los nombres y sitios en donde los jóvenes de los barrios se reúnen a fumar.

El panorama más dramático se registra en los barrios de las comunas norte y nororiente. Allí funcionan pandillas de menores que han convertido cuadras enteras en ?vitrinas? de drogas sicoactivas.

Según el Departamento de Policía de Santander, en 2005 fueron capturadas 322 personas vendiendo drogas.