En Medellín, la fauna silvestre pasa menos desapercibida cada vez. Aves, iguanas, ardillas, serpientes y zorrillos se desplazan por distintos lugares en busca de un ambiente propicio. Pero las condiciones impuestas por el ser humano son inadecuadas.
Con la preocupación por el planeta debe aumentar, también, el respeto por el nicho de los animales que llegan a la ciudad de manera irregular. No sólo se trata de denunciar ante las autoridades ambientales las malas prácticas; se trata de devolver, de una manera responsable, dichas especies al lugar donde fueron capturadas.
Dejar a la deriva a un animal implica que crezca en ambientes hostiles que terminan modificando sus hábitos, su comportamiento e impiden la prolongación de especies.
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