La Medellín de principios del siglo XX vio crecer en su zona noroccidental una cantidad de fincas que dieron origen a lo que hoy es Robledo. Una de ellas se llamaba La Pilarica y estaba ubicada en el terreno del barrio que hoy lleva ese mismo nombre.
Así empezó el sector, “los dueños de la finca La Pilarica eran unos españoles, a medida que fue creciendo el barrio y llegaron nuevos habitantes, la gente siguió llamándolo así”, explica Fernando Muñoz, director de Habitante 7, periódico comunitario de Robledo.
Los Jaramillo, los Medina, los Sáenz y los Londoño, fueron algunas de las primeras familias que vivieron en el barrio y hoy son consideradas fundadoras. Poco a poco fue creciendo como una zona campestre, elegida por los medellinenses más prestantes.
Las fincas se fraccionaron y dieron paso a casas más pequeñas o enormes terrenos deshabitados. Así fue como después de la década de los sesenta empezaron a llegar una cantidad de instituciones que buscaban espacio en la ciudad, “Se iniciaron una serie de construcciones para entidades que querían campus, como es el caso de las universidades y los hospitales”, acotó Dany Cano, investigador de Esumer y coordinador del Proceso de Planeación Local de la comuna 7. Hoy en día su potencial como zona residencial la ha convertido en uno de los lugares con mayor oferta de vivienda, en gran parte porque su exploración en este sentido no lleva mucho tiempo, “Medellín empezó a urbanizarse por otras zonas, la centro-oriental por ejemplo, agrega Cano”.
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