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HISTÓRICO
Hoy se exige calidad, equidad y tecnología
Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 11 de julio de 2009
Todo el mundo tiene derecho a estudiar en función de su capacidad de aprender, no de pagar, sentenció Ligia Deca pero sus palabras podrían haberse estrellado contra el muro de la realidad.

La presidenta de la Unión de Estudiantes Europeos fue una de las participantes en uno de los paneles que se desarrollaron en la Conferencia Mundial de la Educación Superior que por cuatro días deliberó en la Unesco en París.

La fortaleza que ha adquirido la educación superior privada, las nuevas tecnologías, la transnacionalidad estudiantil, la equidad y el apoyo gubernamental fueron algunos de los asuntos discutidos con mayor vigor.

La declaración final, de hecho, enfatizó que en ningún otro momento de la historia había sido más importante invertir en educación superior como una gran fuerza para edificar una diversa e inclusive sociedad del conocimiento y para avanzar en investigación, innovación y creatividad.

Para el Director General de la Unesco, Koichiro Matsuura, la educación terciaria experimenta una auténtica revolución, con cuatro factores dinámicos que la están transformando:

La aceleración de la demanda, puesta de manifiesto por los 51 millones de nuevos estudiantes matriculados en los centros de enseñanza terciaria del mundo desde el año 2000; la diversificación de los proveedores, evidenciada por el hecho de que los centros de enseñanza superior privados acogen a más del 30 por ciento de los estudiantes universitarios del mundo entero; el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación; y la mundialización, presente en la manera en que "enseñamos, aprendemos, estudiamos, investigamos y comunicamos".

En este contexto, agregó Matsuura, "debemos encontrar un equilibrio entre la cooperación y la competición, con vistas a promover una enseñanza y aprendizaje de excelencia para el mayor número posible de personas".

La declaración final llamó en ese sentido a integrar más y mejor las nuevas tecnologías para enfrentar la demanda creciente de una carrera y compartir los resultados del trabajo científico.

No se esperaban consensos sino sembrar inquietudes. Así, la movilidad de estudiantes entre países, la aparición de mega-universidades, la falta de preparación de profesores para atender la explosión de jóvenes demandantes de más y mejor educación y la presencia de universidades transfronterizas cuya calidad no está asegurada y es difícil de controlar, surgieron como otros temas que movieron la conferencia.

Y la financiación, el asunto que inquietó a Deca, pero que para Ángel Gurría, secretario de la OCDE parece claro exigir a los estudiantes una contribución financiera para lograr equidad y eficiencia.

Mucho para analizar.