"No fui perfecta, estaba asustada", reconoció Íngrid Betancourt ante la afamada presentadora de televisión estadounidense, Oprah Winfrey, con quien dialogó de su nuevo libro "No hay silencio que no termine", de sus seis años de cautiverio y de su vida tras la liberación por parte del Ejército Nacional.Durante una hora que dura el programa, la ex candidata presidencial dijo que es entendible la mala relación con algunos de sus compañeros de secuestro sobre todo cuando afirmó que fue egoísta y arrogante.
Betancourt dijo que uno de los momentos más dramáticos que vivió internada en la selva fue cuando se enteró de la muerte de su padre en marzo de 2002.
Así mismo reconoció que sí se enamoró de Mark Gonsalves, uno de los tres contratistas estadounidenses secuestrados, mientras que con Keith Stansell no pudo relacionarse.
Su libro
Su libro salió a la venta el martes pasado en 14 países y fue traducido a seis idiomas, y en el que narra los más de seis años que estuvo secuestrada por las Farc.
Íngrid reseña en su libro que con el tiempo ella se había dado cuenta de que Clara Rojas había perdido el interés en huir porque, según le explicó ella, "ya no quería escaparse porque quería tener hijos". "Y el esfuerzo de la huida podía perturbar su capacidad para concebir", sostiene.
Añade que en una visita del jefe guerrillero alias "Joaquín Gómez" al campamento donde estaban las dos rehenes él le contó que había recibido una "inusual" petición de Rojas reivindicando "sus derechos como mujer".
"Habla de su reloj biológico y dice que no le queda mucho tiempo para convertirse en madre", añadió.
Betancourt narra que intentó disuadir a su compañera de secuestro haciéndole ver "lo que sería la vida de un bebé recién nacido en condiciones de precariedad tan grandes, y sin saber si las Farc accederían a liberar al niño".
Clara rechazó las afirmaciones
Por su parte, Clara Rojas catalogó como una "infamia" las referencias que hizo Íngrid sobre su maternidad en su libro e indicó que analiza acciones legales.
Íngrid relató en su libro que su compañera de secuestro planeó su embarazo en cautiverio y, aunque no identifica al padre de su hijo, da algunas pistas sobre él.
Betancourt no identifica al padre de Emmanuel, como fue bautizado el niño, pero dedica después un capítulo a un "amistoso" guerrillero con el nombre de 'Ferney', al que en varias ocasiones encontró escondido con Rojas en el cuartucho que compartían.
Clara ha señalado en varias ocasiones que fue "una quijotada" y "una flagrante estupidez" acompañar a Betancourt a San Vicente del Caguán, viaje en el que fueron secuestradas en febrero de 2002.
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