¿Cómo es esa historia suya de profesor en Bogotá?
“Yo era representante de una firma textil en Bogotá, pero iba colado a clases de derecho en la Universidad de Los Andes que dictaba el profesor Abelardo Forero Benavides . Para conseguir algo más de ingresos daba clases de geografía, historia y educación física en el Colegio Otto Hahn”.
Y es militar...
“Estuve dos años en la Escuela Militar de Cadetes y me hice suboficial del Ejército”.
¿Cómo se vinculó al ciclismo?
“Todo empezó en Bicicletas Arius de la carrera 70, cuando me hice socio del almacén de al lado de Alfonso Flórez , Banano y la familia Restrepo. Después manejé Romek y Bicicletas de Montaña”.
¿Trajo el ciclomontañismo al país...?
“Yo traje unas bicicletas de ciclomontañismo que no se conocían aquí. Después organizamos ciclopaseos que darían origen a la Comisión antioqueña, con la que se puso en marcha este deporte en 1987”.
¿Cuál es su sentir frente al Clásico El Colombiano?
“Enriquece el espíritu de quienes están en la organización y de los que participamos en él. Corrí 15 ediciones, después me vinculé a la organización y hoy lo dirijo al lado de un equipo muy competente. Son 30 años de estar en él, acompañando la obra social que lo rodea”.
¿Cómo hace para que las distintas ramas del ciclismo tengan tanto éxito?
“Ante todo tener a Dios de mi lado lo mismo que a mi familia. Este éxito se basa en quienes te acompañan como sucede con mis colegas del Comité Ejecutivo de la Federación. Santiago Botero y Mariana Pajón , por ejemplo, son el reflejo de quienes han tenido a su lado en diversos órdenes, empezando por sus padres, técnicos, patrocinadores y dirigentes”.
¿Qué balance hace de Fedeciclismo?
“En estos años conseguimos títulos mundiales en la ruta, el bicicrós, el ciclomontañismo y en la pista. Fueron doce medallas de oro en los Suramericanos de Medellín (98 % de producción); siete en los Panamericanos de México (78 %) y tres en los Olímpicos de Londres (48%). Obtuvimos sedes de Panamericanos, Suramericanos y Copas del Mundo de pista. He estado al lado de los ciclistas, como delegado o como presidente, en los principales logros mundiales con Santiago Botero , María Luisa Calle , Laura Abril, Fabio Duarte , Carlos Alberto Betancur y Mariana Pajón”.
¿Cómo lleva estos años en Bogotá sin tener a su familia al lado?
“Este ha sido mi apostolado. Mi camino casi todos los días es del apartamento a la Federación y de allí al apartamento. Otros ratos son para tener reuniones con directivos del deporte y patrocinadores. La vida me dio esta oportunidad de ayudarle al ciclismo”.
¿Por qué muchos ciclistas hablan de usted como si se tratara de un papá?
“Los muchachos son muy agradecidos. Con motivo de tantas competencias internacionales, a los corredores de Colombia de diferentes categorías y modalidades se les ha podido dar la mano con mucho cariño”.
¿Qué planes tiene?
“Completar mi tercer período en la Federación el 30 de enero. Colaborar con la construcción de los nuevos escenarios para el ciclismo en Medellín: el velódromo y la pista de Supercross Mariana Pajón ; estar pendiente de una Copa Mundo de bicicrós que le darán a Colombia; el Mundial de pista de Cali y la celebración de los 40 años del Clásico El Colombiano”.
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