Siempre debemos tenerlo presente, no solo en la Cuaresma ni hoy en el "Domingo de la Transfiguración del Señor", sino que hay que tenerlo presente en cada Eucaristía y en cada momento de nuestra vida cristiana que somos llamados como Jesús a la Resurrección, esta es nuestra vocación en cada momento alegre o triste de nuestra vida. Esa es nuestra meta.
Por eso este segundo domingo de Cuaresma es un "domingo optimista". Es una anticipación majestuosa de la pascua de Jesús. Pero no debemos olvidar que la "pasión es el camino de la resurrección", es decir, que la gloria de Jesús no debe hacernos perder de vista el paso de la cruz.
La Cuaresma es un camino hacia la Pascua, este camino simboliza el que vamos recorriendo en nuestra vida cada día. Y esta meta pascual no es sino el adelanto del término definitivo de nuestra existencia, más allá de la muerte: vida en Cristo, Resurrección, la Iglesia como comunidad gloriosa del Reino de Dios.
Así logra la liturgia de hoy, centrada en el misterio de la Transfiguración y en la Alianza de Dios con Abraham, dar una respuesta a la pregunta que todo cristiano se hace sobre el significado de las oscuridades propias del que quiere caminar en la fe.
Hoy, en el camino del Pueblo de Dios, Cristo es nuestra luz y salvación: "Este es mi Hijo, mi escogido, escúchenlo". El Cristo de la cruz es el Hijo de Dios, el mismo cuyo rostro contemplaremos en su gloria del cielo. En la Transfiguración hay un claro anuncio de la tierra prometida, del cielo, del que somos ciudadanos, y no cibernéticos, sino reales.
Jesús, en ese diálogo con el Antiguo Testamento, se manifiesta como el Mesías que va a vencer en Jerusalén el pecado y la muerte, pero esa victoria pasará por la cruz: "hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén".
Nuestro camino cuaresmal no es ya el de Israel por el desierto, sino que es una peregrinación pascual con Cristo, para celebrar el memorial de su Pasión, Muerte y Resurrección. Este domingo y todos los domingos deberíamos decir con fuerza espiritual y vocal: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, Ven Señor Jesús".
A propósito, por qué se inició la Cuaresma con tanto abstencionismo y poca abstinencia?.
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