Los dispositivos para la lectura electrónica, que reproducen libros en una pantalla, están ganando adeptos pero es poco probable que reemplacen a textos impresos, y deberán competir duro con otras formas de consumo digital, según exponentes de la Feria del Libro de Fráncfort.
Las ventas de dispositivos para la lectura electrónica como el Kindle de Amazon y el Reader de Sony han crecido rápido, impulsando a las compañías más pequeñas a introducir sus prototipos en la feria y a las editoriales a acelerar la digitalización de sus textos.
Estos reproductores, pequeños y ligeros, pensados para caber en un bolso, pueden eliminar la necesidad de cargar con libros y periódicos al acceder a los textos a través de internet, ya que una de sus características es la posibilidad de conectarse a redes wi-fi.
Algunos piensan que estos dispositivos podrían empujar la digitalización de los libros de la misma forma que el iPod lo hizo con la música.
El consejero delegado de Penguin, John Makinson, dijo: "se han convertido en la corriente principal, en el sentido que son un genuino producto de consumo por el cual hay un apetito real, ya no es el terreno de unos raros aficionados a la informática".
Makinson afirmó que Penguin estaba publicando nuevos títulos.
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