En seis temporadas que lleva con Nacional no ha podido celebrar un título y eso lo martiriza. Sin embargo, Jairo Palomino (22 años) cree que con el momento futbolístico que atraviesa puede hacer realidad ese sueño con el equipo del que es hincha.
Este joven de cabellera negra y abundante, tranco largo, aguerrido y luchador, vive una especie de resurrección, como espera ratificarlo esta tarde en Bogotá (3:00 p.m.) frente al Santa Fe por la cuarta fecha de la Liga Postobón-I.
La llegada del técnico Santiago Escobar, quien sabe las bondades que brinda un número 5 de la calidad del mediocampista de Nechí, fue un punto a su favor. Por eso toma atenta nota de las indicaciones que le da el estratega, en las que hace énfasis en el orden y en las prioridades de marca.
Palomino quiere recuperar el nivel que tenía cuando alcanzó un cupo en la Selección Colombia que participaba en las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, pero que infortunadamente truncó una lesión. "Perdí el ritmo y la seguridad, pero en este nuevo semestre empecé bien y retomé la confianza, teniendo en cuenta que las cosas que me he ganado han sido por mérito propio", dice mientras destaca el buen ambiente que se vive ahora en la familia verdolaga.
Sus hijos D'Alexandro y Dangelo, de tres años y cuatro meses de edad, respectivamente, además del respaldo de su esposa y sus hermanos, son la gran motivación de este volante antioqueño.
Luego de un buen arranque de campeonato, los integrantes de Nacional, confiesa Jairo, se quitaron un peso de encima. Siente que a diferencia de temporadas pasadas en las que no había tanta unidad, ahora hay más camaradería y mejor trato, "y cuando un equipo está integrado por amigos es difícil que le ganen en la cancha".
Todo concentración
Aunque la ilusión de todo futbolista es irse al exterior, para Jairo Palomino no ha llegado la hora y él, con la madurez que irradia, lo asume con tranquilidad.
Señala que siempre juega pensando en su club, en salir campeón y en que su trabajo sea reconocido. Volver a la Selección es una meta por la que lucha cada vez que toca un balón. "Dios sabe cómo hace sus cosas, todavía no es el momento de partir, aún tengo que quedarme y cuando llegue el momento de partir debo estar preparado para quedarme un buen rato en el exterior".
El hombre que hace parte del plantel que ocho días atrás le ganó al América y que hoy volverá a actuar en la capital de la República, advierte que la carrera del futbolista, que solo dura entre 10 y 15 años, está expuesta a lesiones y otros factores. Por eso confiesa que intenta disfrutar cada momento y de ahí el empeño que pone en cada partido.
Hoy en día el volante de contención de Nacional es feliz, pero dice que lo sacan de casillas los malos comentarios que se hacen de su equipo y de su labor, pues advierte que los jugadores también son seres humanos y, a veces, la crítica es tan dura como su fuerza para marcar a los adversarios.
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