Ni el frío que hacía los detuvo. La medianoche los cogió en Rionegro, saliendo apenas del terminal internacional del aeropuerto. Pero el calor lo sintieron una vez cruzaron las vallas hacia la calle: "bravo, campeonas, bravo", escucharon.
La frase creció como una especie de eco cada vez que los integrantes de la Selección Colombia sub20 femenina de ultimate, campeona mundial en Alemania, aparecía cargando una pequeña maleta y una sonrisa amplia, de triunfo.
Todas salieron emocionadas, incluso los muchachos que quedaron quintos en el Mundial sub20 de varones. Las madres de quienes concretaron la hazaña enarbolaron banderas, se confundieron en abrazos y sonaron pitos y sirenas. "Ninguno pudo evitar las lágrimas", contó el entrenador campeón Mauricio Moore, abrazado a su asistente Alejandra.
Bombas, camisetas amarillas, y las campeonas con las medallas colgando de sus cuellos. Y en ese marco de felicidad plena que valió la trasnochada, un pequeño trofeo, con la figura del águila de plata, el máximo galardón, como reconocimiento a las mejores practicantes del ultimate del mundo, muchas de ellas salidas de las comunas y los barrios con más necesidades de Medellín.
Pico y Placa Medellín
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