Para la mayoría de universitarios, el semestre de práctica profesional se perfila como una oportunidad de oro, no solo para adquirir experiencia laboral, sino también para crear contactos y en algunos casos, “quedarse enganchados”, incluso antes de graduarse. Algo bastante atractivo, especialmente cuando la tasa de desempleo en los jóvenes ronda el 25 por ciento.
Pero hay otros, que en vez de irse por el camino seguro, deciden jugársela por hacer su práctica profesional en empresarismo, y es así como cambian los seis meses de experiencia en una organización con trayectoria, por seis meses de ensayo y error, desarrollando su propia idea de negocio.
“En la Universidad Eafit salen a hacer su práctica profesional cerca de 650 estudiantes cada semestre, de los cuales ocho en promedio optan por empresarismo. Sigue siendo muy cómodo hacer la práctica en una empresa, pues en Antioquia hay compañías muy grandes que absorben una gran cantidad de practicantes. Con la práctica en empresarismo, se la tienen que sudar”, cuenta Willy Henao Zea, asesor del Departamento de Prácticas Profesionales de Eafit.
Estas son las historias de cuatro jóvenes que dedicaron su semestre de práctica a madurar sus ideas de negocio y que ahora se sienten orgullosos de llevar el título de emprendedores. Ellos saben que es mejor crear empleo, que salir a buscarlo.
Ecomooi, una idea fresca con conciencia verde
A Jairo Andrés Ibáñez le surgió su idea de emprendimiento cuando trabajaba en la empresa de químicos y productos de aseo de su papá. “Ellos trabajan para empresas y al por mayor, pero yo pensé en tener líneas para el consumidor final. Fue ahí cuando se me ocurrió crear la comercializadora Ecomooi con sus líneas automotriz, hogar e industrial”.
La comercializadora, que se enfoca en la conservación del medio ambiente, recoge en su nombre su propósito, eco. Este término por el tema ecológico y mooi significa “química” en un idioma originario de África. Así, aparte del producto, los envases y etiquetas que se utilizan son biodegradables. Después de un año de trabajo intenso, Ecomooi empezará a comercializar sus champús, detergentes y limpiadores multiusos en puntos de venta especializados. Prueba de que para emprender, solo se necesitan ganas.
Milena y Maria Isabel aprovechan las tic para crecer
Milena Arroyave y María Isabel Vásquez empezaron a vender vestidos de baño hace tres años, de una manera muy informal. Pero el año pasado decidieron echarle cabeza para ver cómo podían darle valor agregado a lo que hacían. “No queríamos quedarnos vendiendo vestidos de baño como todo el mundo y pensamos en la personalización de prendas. Creamos una página web donde los clientes se encuentran una plataforma interactiva, una muñeca que gira 360 grados y les permite ver cómo se va a ver el vestido de baño puesto”, explica Milena.
De esta manera, los clientes hacen su pedido, realizan el pago directamente en la página de internet y en 15 días se les hace la entrega de su vestido de baño, en cualquier parte del país.
“Teníamos muchas ganas de montar algo que fuera de nosotras, y lo estamos logrando”, concluye Milena.
Daniel trajo innovación al negocio de su familia
Daniel Mejía llevaba cinco años cocinando su idea de negocio. Su mamá tenía un almacén, al que se dirigían muchas personas a preguntar por la mercancía que, más adelante, vendían en sus negocios. Así surgió la idea: un punto de distribución para vendedoras puerta a puerta. Hoy, la comercializadora de moda Solera tiene cerca de 300 vendedoras que se ubican en todo el país. “Mis expectativas principales son terminar de ordenarla, mediante procesos, pues siempre la manejé de manera instintiva”, cuenta este estudiante de Ingeniería de Producción, que en un futuro ve a Solera con muchas más vendedoras que lleven sus productos no solo a Medellín, sino a otras ciudades del país. “Hoy el 80 por ciento de nuestras ventas están en Medellín. En los próximos tres años queremos que el 50 por ciento esté distribuido en otras ciudades”, estima Daniel.
El sueño de revolucionar el sistema educativo
Desde que estaba en noveno grado, a Sergio Monsalve se le paseaba por la cabeza la duda de por qué si aprender era tan interesante, estudiar era tan aburrido. Cuando empezó su carrera de Ingeniería de Sistemas en Eafit, buscó diferentes escenarios, como la Organización Estudiantil, para acercarse a lo que siempre ha querido hacer: mejorar el sistema educativo del país. Fue así como en su práctica profesional decidió optar por el empresarismo y crear la Fundación Crecer, la cual ofrece servicios para fortalecer competencias en niños y adolescentes. “Tenemos diferentes talleres para el desarrollo de competencias como trabajo en equipo, orientación a la acción, proactividad, manejo del tiempo y la presión y habilidades comunicativas”, explica Sergio. Para él, este semestre fue enriquecedor, pues le permitió, como ingeniero, aprender de administración, gestión humana y hasta psicología.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8