La calle 104 de El Pedregal bien la pudieron hacer con calicanto, con sangre y cal, la que abundó en los años de la guerra, de la lucha entre combos, esa que por azares del destino, aún no ha finalizado.
Pero no, la 104 la hicieron con cemento. Con asfalto. Que años después la tiñeran de rojo, es otro cuento. Ahora solo es una calle con leyenda, dicen, la calle donde un padre violó a su hija y esa historia hizo que el sacerdote de ese entonces declarara la 104 desde la carrera 73, como la calle del pecado.
-Son muchas historias, también dicen que una mujer arrojó a su bebé al manhole y causó la inundación de toda la cuadra.
Historias de El Pedregal. Historias de un barrio que no debería estar tejiendo leyendas, sino atendiendo realidades: el año pasado, este barrio hirviente del Noroccidente de la ciudad, fue uno de los más violentos.
"La seguridad es un tema que no hemos resuelto en El Pedregal. En especial con las fronteras invisibles, que muchos jóvenes se nos ha llevado", dice Carlos Vera, el presidente de la junta de acción comunal.
Pero ellos quieren contar la historia. Sentados en una panadería donde empieza la calle del pecado, comiendo pastel de arequipe con aromática, Esther Lilia Madrid, una de líderes comunitarias cuenta que uno de los grandes avances del barrio ha sido el tema del transporte. "Antes sólo llegaba una ruta. Había que esperar horas para llegar al barrio", dijo.
Ahora llegan cuatro rutas: Medellín, El Pedregal, Castilla y la integrada del metro. Todo un avance.
Otro tema del que se sienten orgullosos es el que Pedregal es como el "centro" del Occidente de Medellín. "Tenemos dos bancos, el Consumo, Comfama, el Casd de Castilla y el Sena quedan en el barrio", anotó Víctor Velásquez, otro miembro de la junta de acción comunal.
Muchas necesidades
Pero eso no los exonera de los retos que tiene el barrio ahora que cumple años feliz. "Yo creo que además del tema de la seguridad, hay que poner mucha atención con la población discapacitada", explicó Esther.
Según un censo que hicieron en el mismo barrio, hay unas 120 personas que se encuentran discapacitadas y no puede acceder a servicios de salud y educación en las condiciones que ellos esperan.
Además, la mayoría de estas personas discapacitadas son resultado de la guerra. "Aunque hay muchos motivos, muchos de ellos fueron víctimas de balazos o ataques con arma blanca. Creemos que necesitan una segunda oportunidad", anotó Esther.
La mañana se iba entre juegos de ajedrez y la venta de plátano, que al parecer estaba en subienda, porque había por todas partes. Para la mayoría de los miembros de la junta de acción comunal, el trabajo es que falta por llegar.
"No solo es el tema de los discapacitados, sino del adulto mayor. A la gente de la Administración se les olvidó que también viven personas de la tercera edad que necesitan atención", dijo Esther.
Por esa razón, la idea es que en la reconstrucción de la nueva casa de la cultura, exista un espacio dedicado exclusivamente a las necesidades de esta población.
"No nos podemos quejar por falta de atención, porque eso sería injusto. Pero tanto el tema de los discapacitados como del adulto mayor sí requieren que se les tenga mucho más en cuenta", explicó.
Por ahora los habitantes de El Pedregal se preparan para tres proyectos que no es solo cambio de aceras. "Es urbanismo de forma integral", explicó Vera.
Lo que se piensa hacer es construir dos bulevares y lo que es un viejo proyecto de un parque lineal de la quebrada La Tinaja. "El primer bulevar se piensa construir desde la carrera 72 hasta la 76, por toda la calle 104", dijo el presidente.
El segundo bulevar va por toda la carrera 73, la misma del Consumo y la iglesia. "La idea es que a mediados de julio, comiencen los trabajos en este sector, para que a finales del año tengamos un lugar bien especial para caminar", dijo el fiscal de la jac, Luis Aníbal Sánchez.
Por ahora todos se preparan para la fiesta de los 50 años (recuadro), para ver si en los próximos cincuenta años el único pecado que quede en El Pedregal sea el nombre de la calle.
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