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HISTÓRICO
Quino en vivo en feria del libro de París
  • Quino en vivo en feria del libro de París | Cortesía Andrés Candela | Antes de participar en el conversatorio, Quino visitó el Salón. Durante su intervención le acompañaron Martin Kohan y Laura Alcoba.
    Quino en vivo en feria del libro de París | Cortesía Andrés Candela | Antes de participar en el conversatorio, Quino visitó el Salón. Durante su intervención le acompañaron Martin Kohan y Laura Alcoba.
Andrés Candela* | Publicado el 20 de marzo de 2011

Los diferentes géneros periodísticos se sublevaron en mi cabeza y cada uno me argumentaba su valor e importancia para escribir sobre el Salón del libro de París 2011. Pero ahí -de regreso y en el mismo vagón del desaseado metro parisino- estaba ella, una mujer llena de silenciosas y tímidas virtudes, pero de incalculables e irrefutables beneficios, donde la literatura y el periodismo han establecido una relación duradera: ¡la crónica!

" Tu es arrivé en retard !" (has llegado tarde) -me dijo el amigo franchute que me esperaba en la entrada-. "Eterno estandarte de presentación suramericana, no lo olvides" -le respondí-, pero no logré deshacerme de la vergüenza que me subió al rostro. No era para menos su reproche, él es un francés enamorado completamente del humor de Quino y obviamente de su hija más representativa, Mafalda, además, esa sería -para él y para muchos de nosotros- la primera y última vez que posiblemente veríamos a Quino en persona.

Sobre el escenario estaba sentado el papá de la idealista Mafalda y sus cuestionamientos críticos a la política; el creador del eterno soñador Felipe que todos tenemos; Guille, que a su corta edad descubrió el amor de su vida: Brigitte Bardot; la personalidad frívola de muchas personas encarnada por Susanita; y por supuesto, el millonario que también todos queremos ser de la mano de Manolito. Quino hablaba despacio y se quedaba mirando al suelo mientras la traductora (quien todo el tiempo me dio la impresión de haberse creído más importante que él) hacía la traducción respectiva.

Mafalda sigue viva
Cuando habló de Mafalda lo hizo de forma contundente: "hace, más o menos, dos años regresó para hablar de Berlusconi, pero Mafalda vivió el tiempo que tenía que hacerlo y en la época que debía hacerlo; sin embargo, parece ser que esa época es un poco geoestacionaria porque ella sigue teniendo la misma relevancia y aún goza de constantes instantes de actualidad como el que vivió en Italia. Ella siempre representará los cuestionamientos de cualquier generación venidera. Sigue también viva porque ustedes la quieren y no la dejan envejecer" -afirmó Quino-.

Y es cierto. En Francia, Mafalda y sus amigos gozan de un gran reconocimiento por parte del pueblo galo, grandes volúmenes se pueden encontrar en librerías tradicionales de París como La Gilbert donde los tomos vienen en doble versión: francés-español.

"¿Por qué el suramericano tiene ese arrojo de burlarse constantemente de sus líderes?" -preguntó un periodista francés-. "No es para menos -inició Quino-, "hemos tenido unos líderes vergonzosos, pero no te creas? ¡¿Eh?! Los franceses y los españoles no lo hacen nada mal con los suyos", respondió.

"¿Si se pudiera satirizar algún gobernante suramericano, Quino cuál escogería?" -pregunté en mi turno-. "Su personalidad y forma de ser ya es una sátira completa. Chávez es divertido en su forma de ser y él lo sabe, lo alimenta y tiende a exagerarlo cuando la ocasión lo permite. Él es el perfecto gobernante que da de comer a muchos caricaturistas, y ni qué decir de sus amigos" -me respondió el dibujante-.

"¿Felipe??" -indagó otra periodista más adelante-. "Lo es todo en la mañana y en la tarde frente a los deberes está completamente abatido. Así somos todos un primero de enero y en febrero el mundo ya es un plomazo".

La conferencia fue corta y algunos quebrantes de salud ya son notorios en los 79 años de Joaquín Salvador Lavado (Quino). Constantemente fue asistido por la traductora para dirigir su mirada a las personas que le formulaban las preguntas o le dirigían algún comentario de admiración.

Antes de concluir la conferencia, un organizador advirtió que no se firmaría ningún ejemplar, ni se posaría para ninguna foto al bajar del escenario. Pues bien, Quino no es Muamar el Gadafi, ni tiene su guardia amazónica, pero en París estuvo rodeado de un grupo de señoras de avanzada edad que nada tenían que envidiarles a las entrenadas vírgenes libias, con una sola mirada y unos bastones empuñados todos dudamos en acercarnos; no obstante -asumiendo la intención de los demás-, me acerqué nuevamente a él, pero sin desviar la mirada de alguno de las muletas aseguradas.

"¿Qué opinión tiene Quino sobre el actual gobierno de Colombia?" -le pregunté-. "Es algo que no podría responderte, no lo conozco muy bien y no me gusta hablar de lo que nada o poco conozco" -me manifestó sin detener su pausado paso-.

Luego me quedé mirándolo mientras se alejaba lentamente -con sus longevas escoltas- y recordé una de las frases de la canción de Piero: "?ahora ya camina lerdo como perdonando el viento". Así partió Quino y yo le devolví la mirada a mi amigo desanimado por su frustración de no haber logrado un autógrafo para un grueso tomo de "Mafalda Intégrale".

Asombro y duda
Cuando -como lo he dicho algunas veces- se nace con la maldición de las letras, todo se quiere leer, conocer, explorar y el Salón del Libro de París sería el lugar perfecto para morirme o por lo menos para infartarme con cada pasaje, libro, autor y título que se dan cita cada año en la Ciudad Luz.

Entre paso y paso me encontré con la representación de dos países que me dejaron sin aire: Haití y el Congo. Músicos, expositores, libros, Dvds, escritores, conferencistas en incluso bar abierto al público tenían en su salones. No sé si por desconocimiento personal Colombia ya haya hecho una representación literaria (creo que tiene con qué hacerlo en un próximo Salón del Libro), pero en las anteriores versiones no he visto nada y es mi quinto año consecutivo de visita al salón.

Debo agregar que Haití me dejó asombrado, un país sumido en la pobreza y que aún no se recupera del último terremoto, planificó una excelente exposición para promover y dar a conocer sus autores y su cultura.

Sin duda alguna mi amigo también se planteó la misma pregunta que yo me hice mientras observaba las coloridas carátulas de los autores haitianos, pero que él -no sé si en venganza por mi llegada tarde- sí la dejó caer cuando ya salíamos, " Et ton pays et ta ville ?!" (¿Y tu país y tu ciudad?) "No lo sé" -respondí evasivo-. Pero es cierto, ¿mi país y mi ciudad? ¿No se merecen estar en un próximo Salón del Libro en París?

*Andrés Candela es un escritor antioqueño radicado en París.