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HISTÓRICO
"Soy un obrero del arte": David Manzur
  • "Soy un obrero del arte": David Manzur |
    "Soy un obrero del arte": David Manzur |
Colprensa | Publicado el 12 de agosto de 2012

Hijo de madre antioqueña y padre libanés. Sus primeros conocimientos artísticos los heredó de su mamá y a pesar de que sus inicios en el arte estuvieron marcados por su faceta como actor, justo cuando le ofrecieron un papel destacado en una obra de teatro pidió 15 días para pensarlo, y ese fue el momento en que decidió renunciar a lo escénico y dedicarse a su verdadera vocación, las artes visuales.

La razón es que David Manzur siempre pensó que nunca se pueden hacer dos cosas de una forma profunda y profesional. Sin embargo, desistir de la actuación significó el comienzo de una destacada carrera como pintor, y aunque no le gusta que lo llamen maestro y se define como un obrero del arte, es uno de los más destacados pintores colombianos.

¿Hasta los 12 años vivió en Guinea Ecuatorial (África) ¿Qué recuerdos tiene de esa época?
El de mi único compañero de infancia, un barco que se hundió frente a la casa donde vivíamos en Guinea Ecuatorial. Al frente tenía el océano atlántico y solía salir el arcoíris, mi mamá decía que detrás de ese bello cuadro estaba Colombia.

¿Cómo influyó esa cultura en su vida?
Me crié entre negros y fueron mis mejores amigos. Pero influencias culturales fueron pocas porque a los 12 años me internaron y perdí todo sentido con los ancestros.

¿Qué pintura recuerda que se hacía en esa época?
Recuerdo que dejamos de vivir en la Guinea y nos fuimos a las Islas Canarias en 1942, justo cuando en el mundo se vivía la Segunda Guerra Mundial. Generalmente lo que se observaba eran los grandes cuadros del Siglo XVII, que se exhibían en los comedores de los conventos.

¿Para muchos críticos de arte como la argentina Martha Traba dicen que el verdadero inicio de su carrera fue en 1957 ¿Qué tiene de especial ese año?
Es el año en que regreso a Colombia luego de haber vivido dos años en Estados Unidos, y en Canadá. Me dedicó a hacer una mirada retrospectiva porque siempre he pensado que la contemporaneidad es el resultado de una serie de ensayos en el que se abren muchas puertas, hasta que se encuentra la definitiva.

¿Por qué afirma que Martha Traba fue su querida enemiga?
No fui de los mimados de Martha, pero la quise y la admiré mucho. Fue una mujer que tenía puntos de vista que no comparto, pero poseía la inteligencia para imponer sus propuestas desde el punto de vista conceptual.

¿Cómo define su obra?
Cuando uno se adentra en las artes visuales va perdiendo el sentido de la palabra para hablar de uno mismo. Diariamente debe trabajarse y sin darse cuenta, uno se va inclinando a determinada posición estilística.

¿Qué experiencia le dejó vivir el apogeo del arte abstracto en 1956?
Siempre he dicho que en un artista se ve expresada la historia del arte. La contemporaneidad y las comunicaciones hacen que uno experimente otras cosas, pero eso no implica renunciar a los temas, lo que sucede es que se expresan por medios sustitutos no representativos y son periodos de cinco o seis años. Sin embargo, me sirvió para encausarme en el concepto del arte expresionista y las formas de dibujo.

¿Qué aporte hizo a su carrera el interés que tuvo por la historia del arte y el renacimiento?
De niño en los internados, que parecían una cárcel, lo que si veía era el arte, sobretodo el arte español del Siglo XVII. Y le cuento eso para decirle que el artista que sepa retomar lo que no terminaron otros artistas está en la mejor de las posiciones. Generalmente uno no inventa, lo que hace es ir más allá de lo que está hecho.

¿Qué experiencia le dejó el taller que fundó en Bogotá?
Tengo que decir que fue un taller muy experimental en donde el beneficiado fui yo mismo porque aprendí mucho. Por el taller que duró en funcionamiento 22 años pasaron 18.600 personas. De esa cifra hay como 50 que se destacaron en la pintura por su propio talento. El heredero del taller fue el santandereano Augusto Ardila.

¿Por qué es un narrador de cosas imposibles?
Muchas veces empiezo a perder el sentido para poder contestar muchas cosas que se hacen, me las cuestiono y no tengo la respuesta.

¿Por qué las ciudades están oxidadas?
En India me encontré con la mezcla de lo elegante y lo opulento viviendo con la miseria. En Colombia sucede algo parecido. En la Antártida observé el deterioro y me encontré con un caserío de hierro oxidado. Entonces todas esas vivencias se convirtieron en el tema de mis cuadros.

¿En ese sentido la belleza encarna decadencia?
Uno empieza a observar en el deterioro y en la decadencia una forma de belleza. Indudablemente que traducir eso a una obra de arte, sea una escultura o una pintura, significa que por medio de la estética del arte se analiza el problema que estamos viviendo. Todo eso lo resumo en una frase que utilizan los astrónomos: la muerte de una estrella es la forma más bella de ver una estrella.

¿Cuál es el problema que estamos viviendo?
Con Ciudades oxidadas me despido para entrar en la obra negra, que surge en respuesta al deterioro ambiental que estamos viviendo.