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HISTÓRICO
Un parque hecho de las memorias
  • Un parque hecho de las memorias | En la XXIV Bienal Colombiana de Arquitectura, el Parque Educativo de Vigía del Fuerte compitió con 130 proyectos de todo el país. FOTO CORTESÍA
    Un parque hecho de las memorias | En la XXIV Bienal Colombiana de Arquitectura, el Parque Educativo de Vigía del Fuerte compitió con 130 proyectos de todo el país. FOTO CORTESÍA
POR JUAN DAVID UMAÑA GALLEGO | Publicado el 13 de junio de 2014

Innovar teniendo en cuenta las condiciones del lugar y transformar a una comunidad a través de la arquitectura, fueron algunos detalles que la XXIV Bienal Colombiana de Arquitectura tuvo en cuenta para entregarle al Parque Educativo de Vigía del Fuerte el premio al mejor proyecto arquitectónico.

Saberes Ancestrales, nombre con el que bautizaron a esta zona que se convirtió en el núcleo de la comunidad, tuvo un proceso que duró nueve meses de construcción, pero que antes hubo otras actividades que le ayudaron a ser lo que es ahora.

El proceso
Fue un desafío en todos los aspectos, indicó la arquitecta Diana Herrera, quien con Farhid Maya Ramírez, Lucas Serna Rodas y el secretario de infraestructura de Antioquia, Mauricio Valencia, diseñaron el parque educativo.

"Algo importante que hicimos fueron los talleres de imaginarios, en los que niños, adultos, policías, enfermeras y toda la comunidad dibujaron cómo se imaginaban su parque. En ese proceso, las personas empezaron a hablar del Sabedor, personaje que en su cultura es el sabio, el que da consejos. Allí entendimos su importancia y convertimos ese sabedor en un espacio que ahora hace parte del parque", explicó Diana.

Es un espacio hecho con las memorias de todos. En el que una técnica precisa unida a la cultura creó una estructura núcleo de una población.

Dentro de los desafíos técnicos que los arquitectos tuvieron que sortear estuvo el trabajo en un terreno poco amigable, fangoso y difícil.

Llevar los materiales hasta esa zona selvática de Antioquia fue otro problema. La mayoría llegó en lancha desde Turbo y algunos desde Quibdó. Se prefabricaron partes en Medellín que fueron llevadas hasta Vigía y estando allí se ensamblaron.

Pino pátula fue la madera elegida para el parque, materia prima principal, teniendo en cuenta la estructura metálica que la soporta.

El agua fue otro problema, pues es una zona donde llueve demasiado. Por eso el parque está ubicado 4.30 metros sobre el suelo, evitando su inundación.

Al no tener aire acondicionado, pensaron en un diseño donde el aire atravesara la infraestructura y la mantuviera fresca. Fueron meses de labores, donde se supieron solucionar las situaciones adversas de clima y ubicación.

"En este trabajo y en muchos que se han realizado, la arquitectura va más allá de la construcción. Es una herramienta de transformación. Aquí más que el premio es cómo Vigía del Fuerte ahora es conocida en el país y en el mundo", indicó el secretario Mauricio Valencia.

Una obra que cambió la vida de los habitantes de Vigía del Fuerte y que ahora recibe el premio a un trabajo que se hizo cumpliendo con las normas y con la calidad.