Por los radioteléfonos los compañeros del estudiante de parapentismo Alberto Ocampo le daban ánimos, mientras que el hombre, quien colgaba de unas redes eléctricas, en la vereda La ladera, de Bello indicaba, angustiado que se estaba congelando.
Este era el drama que se vivía ayer a las 4:30 de la tarde, en el kilómetro 5,6 de la vía a San Pedro, sitio de lanzamiento de los parapentistas, tras el accidente sufrido, media hora antes, por uno de los alumnos de una de las escuelas de este deporte.
A medida que pasaban las horas y la niebla iba tapando el pedazo de lona verde que pendía de un cable eléctrico que desde el alto de San Félix varias curiosos apreciaban, montaña abajo, el accidente iba haciéndose más angustioso.
"Alberto, respondé", insistía por el radioteléfono portátil, uno de los parapentes, quien desde el sitio de lanzamiento en el kilómetro 5.6 de la vía a San Pedro, buscaba darle ánimo a su compañero. "Aguanta, ya están cerca los socorristas, no te desesperes", decía el deportista.
"Estoy bien pero me estoy congelando, hace mucho frío y tengo dos rayitas, se me acaba la batería y me voy a quedar incomunicado", respondía Alberto, quien seguía pendiendo de su parapete.
Antes de las 5:45 de la noche, la niebla no dejó ver más a Alberto, mientras que operarios de Empresas Públicas, que cortaron la energía, intentaban llegar a través de la misma cuerda de alta tensión que tenía atrapado a Alberto.
Por tierra se dificultaba llegar a auxiliarlo, por la maleza y lo empinado del terreno.
Un testigo del accidente, el parapente Carlos Bolívar, relató que él volaba más alto que Alberto y "vi cuando perdía altura . Hice un giro y vi como si fuera el flash de una cámara, luego rebotaba en las cuerdas. Creo que el parapente perdió velocidad, no pudo girar cuando vio las cuerdas y fue a parar contra ellas", concluyó Bolívar.
Una joven que se encontraba en uno de los estaderos cerca al sitio de los lanzamientos en San Félix indicó que estaba mirando los parapentes, cuando observó que uno de ellos no logró altura, se fue en picada y luego escuché una explosión, miré para las cuerdas de energía y una luz azul recorrió las cuerdas, luego quedó colgando el parapente. Me angustié mucho porque pensé que se había matado, relató la joven quien pidió que se omitiera su nombre.
Una de las personas encargadas de coordinar los vuelos en parapente, indicó que Alberto pertenecía a una de las escuelas que funcionan en San Félix y que llevaba diez vuelos. "Hacía tres meses que no volaba. Le vendieron un equipo (ala) y vino ayer a hacer un piano, que es un vuelo bajo desde la montaña para aterrizar en Serramonte, en Bello. El ala no le respondió y por eso pasó el accidente", indicó la fuente.
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