En barrios, veredas y municipios de todo el país buena parte de la economía nace en negocios pequeños. Restaurantes familiares, talleres, emprendimientos rurales o iniciativas que comienzan en casa terminan convirtiéndose en la principal fuente de ingreso para miles de personas en un país donde las microempresas representan el 95,1 % del tejido empresarial y generan alrededor de 15,3 millones de ocupaciones, según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT).
Antioquia es uno de los territorios donde esta dinámica es más visible. En el departamento existen 222.244 microempresas activas que representan el 89,1 % de las unidades productivas de la región y el 12,1 % de las del país, de acuerdo con datos del Centro de Estudios de la Empresa Micro (CEM) y Comfecámaras 2025, lo que evidencia el peso que tienen estos negocios en la economía local. Allí el emprendimiento aparece como una puerta de entrada al mundo empresarial para quienes deciden crear su propio negocio, muchas veces con pocos recursos pero con una fuerte apuesta por salir adelante.
El papel de las microempresas en el crecimiento económico
La microempresa no solo representa el inicio de muchos proyectos. También se ha convertido en una pieza clave para el desarrollo económico del país. En conjunto, las micro, pequeñas y medianas empresas generan cerca del 40 % del PIB nacional, lo que demuestra su relevancia para la economía.
Fortalecer estas iniciativas, facilitar su crecimiento y ampliar sus oportunidades de financiamiento puede traducirse en más empleo, más actividad productiva y mayor competitividad para Colombia.
En ese proceso también intervienen organizaciones que acompañan a los emprendedores en la consolidación de sus proyectos productivos. En Antioquia, por ejemplo, instituciones como Interactuar también participan en iniciativas de generación de conocimiento sobre este sector. Junto con entidades como Comfama, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, el Fondo de Garantías (FGA) y la Cámara de Comercio de Aburrá Sur, hacen parte del primer Centro de Estudios de la Microempresa (CEM), un espacio especializado en el análisis integral de la microempresa y sus dinámicas económicas y sociales.
Conozca más sobre el trabajo de Interactuar haciendo clic aquí.
Además, este acompañamiento a la microempresa se extiende a distintos territorios del país. En 2025, Interactuar atendió a 55.798 empresarios en 11 departamentos y 240 municipios de Colombia, y asesoró a más de 21.037 en la gestión de sus actividades. En ese mismo periodo otorgó más de 30.000 créditos y registró una cartera superior a $370 mil millones destinada al financiamiento de microempresas, en su mayoría ubicadas en estratos 1, 2 y 3.
Haga clic aquí para conocer el Informe de sostenibilidad 2025 de Interactuar.
Este proceso también ha permitido ampliar el acceso al emprendimiento para diferentes poblaciones. En 2025, por ejemplo, 6.501 empresarios de la llamada economía plateada —personas mayores de 60 años— recibieron apoyo, con créditos desembolsados por $39.450 millones. Asimismo, 322 empresarios migrantes accedieron a financiamiento por $1.227 millones, lo que muestra cómo la microempresa también se convierte en una oportunidad de inclusión económica.
Historias de emprendedores que impulsan la economía local
Detrás de cada microempresa hay una historia que habla de dedicación y resiliencia. Algunas suceden a través de una oportunidad, otras de la necesidad y muchas del deseo de construir algo propio.
En el Bajo Cauca antioqueño, por ejemplo, Kellys Johana Galindo transformó su experiencia en el área contable en una empresa que hoy genera empleo y acompaña a otros negocios en su proceso de crecimiento. Lo que comenzó hace más de una década como un trabajo empírico y luego como un emprendimiento desde su casa en El Bagre, se convirtió en Asecontry Servicios y Soluciones, una firma con sede propia que ha logrado consolidarse con el tiempo, incluso en medio de dificultades como las inundaciones que afectaron su operación.
“Me he levantado desde las cenizas y la disciplina me ha llevado hasta aquí. Hoy puedo decirles a otras mujeres que si trabajan duro también pueden cumplir sus sueños”, cuenta Kellys Galindo, empresaria de Asecontry.
En el campo, emprender implica además superar las condiciones propias del territorio. Las distancias, las limitaciones de acceso y la conectividad hacen que iniciar un negocio en muchas zonas rurales sea un desafío mayor. Aun así, el sector sigue creciendo: cerca del 17,5 % de los empresarios acompañados por Interactuar desarrollan sus actividades en zonas rurales, donde sacar adelante un proyecto productivo exige persistencia y compromiso con el desarrollo de las comunidades.
En ese contexto, historias como la de Víctor Ramírez reflejan cómo el campo también se convierte en un espacio de oportunidad. En Jericó, Antioquia, decidió apostarle al campo junto a su pareja para construir un proyecto propio sin alejarse de su territorio. Así nació Urantia, una agroempresa enfocada en la producción de hortalizas libres de agrotóxicos, que promueve prácticas sostenibles y el consumo responsable mientras abre camino para que más jóvenes vean en el campo una oportunidad de desarrollo.
“Queremos ser referentes para otros productores de la región, que crean que es posible tener empresa en el campo porque los campesinos somos el futuro y la sostenibilidad para las ciudades”, afirma Ramírez.
Principales desafíos que enfrentan las microempresas
Aunque estas iniciativas impulsan la economía local, muchos emprendedores enfrentan retos importantes para consolidar sus proyectos. El acceso al crédito, la formalización, la gestión financiera y la posibilidad de generar empleo siguen siendo algunos de los desafíos más frecuentes. De hecho, en Antioquia el 46 % de las microempresas tiene ingresos mensuales entre $500.000 y $3.000.000 y un porcentaje similar no generó nuevos empleos permanentes en los últimos meses, lo que refleja las dificultades que aún existen para que estas iniciativas crezcan.
Para quienes han logrado avanzar, la organización y el aprendizaje empresarial hacen la diferencia. “Para crecer hay que estar dispuestos a aprender, ser organizados, enfocarse en la estrategia y ser juiciosos con las finanzas para prosperar”, señala Manuela Castro, empresaria de Sasoni.
*Contenido en colaboración con Interactuar.