Pasaron casi 24 años desde el primer y último proceso de impeachment (destitución) que vivió un mandatario en la historia moderna de la democracia brasileña. El juzgado fue Fernando Collor de Melho, en 1992, tras el escándalo sobre sobornos a cambio de contratos. Hoy, en medio de un caso similar, la Cámara de Diputados debate en su segundo día sobre si aprueba el domingo que el Senado juzgue políticamente a Dilma Rousseff en mayo.
El jurista Miguel Reale Júnior, uno de los firmantes del pedido de destitución, afirmó ayer, según reportó Efe, que las “maniobras fiscales ilegales” vistas en el informe que presentó el año pasado el gobierno sobre sus cuentas de 2014, y que provocaron la acusación, “destruyeron la economía del país”.