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En Sudán del Sur, los niños dejan las armas para vivir su infancia

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Por juliana gil gutiérrez | Publicado el 18 de marzo de 2019
en definitiva

Los grupos armados de Sudán del Sur reclutaron menores de edad durante la guerra civil, pero un grupo de estas víctimas logró recuperar su libertad gracias a la cooperación internacional.

Los niños de Sudán del Sur cambian las armas por cabras, cuadernos o un partido de fútbol. Estos menores de edad resultaron involucrados en el conflicto cuando fueron reclutados por grupos armados tras la separación de Sudán y Sudán del Sur, ambos países ubicados al noreste de África.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que unos 19.000 niños han sido reclutados por grupos armados desde el comienzo del conflicto. De estos, 2.500 fueron rescatados. El proceso de 983 de ellos fue acompañado por Médicos Sin Fronteras (MSF).

Silvia Márquez es una psicóloga mexicana que trabaja con esta organización en Sudán del Sur. Márquez contó a EL COLOMBIANO que estos niños terminaron enlistados en el conflicto porque “mientras iban al jardín o a la escuela fueron secuestrados por algún grupo armado o algunos se unieron voluntariamente”.

Así llegaran por su cuenta, su reclutamiento es ilegal debido a que en el derecho internacional humanitario se prevé la protección general a este grupo poblacional, al ser considerados como personas que no participan en las hostilidades, y también cuentan con una protección especial, como seres vulnerables.

En el caso sudanés, es difícil señalar a un solo grupo armado como responsable de estos hechos, porque “todos los participantes del conflicto reclutaron menores de edad”, indicó la experta. Y su paso por la guerra preocupa a las organizaciones internacionales porque, tal como lo reseñó Unicef, “reciben maltratos sistemáticamente”.

El regreso a casa

Las cabras acompañaron una de las primeras desmovilizaciones lideradas por la Unicef. Cuando el niño entregaba su arma, este recibía dos animales a cambio. Luego son llevados a clínicas donde les hacen chequeos médicos para evaluar su salud física y mental y entran en un proceso psicoterapéutico en un hogar del gobierno.

“Los síntomas más comunes son pensamientos y recuerdos inclusivos. Cuando están haciendo sus actividades normales se acuerdan de eventos traumáticos sin que ellos quieran. También hay flash backs, que suceden cuando se vivió un evento traumático muy impactante”, indica Márquez. Una vez recuperados, regresan con su familia.

La psicóloga destaca su poder de resiliencia, las ganas de salir adelante y el entusiasmo que inyectan en actividades que para otros serían normales como jugar un partido de fútbol.

En un cuestionario la organización también explicó a este medio que el gobierno les ofrece una carrera en la policía o en el ejército cuando tienen más de 18 años, pero para aquellos que no quieren pelear, las opciones son escasas. “Muchos de ellos son menores de edad y ya están casados y con hijos”, indicaron.

Aunque el contexto en su país sigue siendo complejo, gracias al trabajo de las organizaciones cada vez son menos los niños en armas. Una tarea que sigue en la agenda por la paz de Sudán del Sur.

Contexto de la Noticia

Paréntesis así terminaron en la guerra

Estos niños terminaron involucrados en una guerra civil que comenzó en diciembre de 2013, cuando una facción del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán dio un golpe de Estado fallido en Sudán del Sur. Algunos fueron entrenados para el combate, otros para realizar labores de apoyo como cargar agua entre los bosques de su país.Pasaron cuatro años hasta que comenzaron a regresar a casa desde abril de 2016, cuando el gobierno de Sudán del Sur y el Movimiento de Liberación de Sudán del Sur (SSLM) firmaron un acuerdo de paz. Desde entonces, los menores de edad son rescatados, participan en programas para su recuperación y, después de terapias psicológicas, regresan con sus familias.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista internacional, amante de los perros y orgullosa egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

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