Pico y Placa Medellín
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El referendo terminó repleto de irregularidades y acentuó aún más las diferencias con España.
Barcelona amaneció el domingo con helicópteros desfilando bajo la lluvia. Su futuro como catalanes se definía entre hileras de votantes y arengas de quienes quieren la unidad nacional. La mayoría de los puestos de votación para el referéndum estaban ubicados en los colegios, que se destacaban por las filas de tres cuadras de largo: la gente con la sombrilla en una mano y la bandera en la otra. La pregunta era una sola: ¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?
Tres semanas antes (11 de septiembre, Día Nacional de Cataluña), quienes apoyan la independencia dieron rienda a la protesta desde sus casas, con los sonados cacerolazos desde las ventanas de los edificios, donde se asomaban agarrando lo que tuvieran en sus cocinas para hacer ruido y gritar por Cataluña. Todas estas noches, sin falta, reclamaron que Cataluña fuera de Cataluña.
Defendían, además, que el gobierno español no se opusiera a la realización del mismo. Y es que el presidente Mariano Rajoy calificó...