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Vacunar a niños contra la covid-19 plantea un dilema ético

  • Pfizer anunció en un comunicado que ya están en curso ensayos clínicos para niños entre los seis meses y los 11 años, que podrían arrojar resultados para septiembre próximo. FOTO Getty
    Pfizer anunció en un comunicado que ya están en curso ensayos clínicos para niños entre los seis meses y los 11 años, que podrían arrojar resultados para septiembre próximo. FOTO Getty
Publicado el 03 de junio de 2021

Varios países ya decidieron administrar dosis anticovid a mayores de 12 años.

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niños menores de 15 años murieron por covid-19 en Colombia hasta el 9 de mayo.

Aunque los niños son generalmente los protagonistas de los procesos de vacunación en todo el mundo, en el caso de la lucha contra el coronavirus tuvieron que ubicarse al final de la fila.

La mayoría de gobiernos tuvo que optar por priorizar a los grupos que estaban más expuestos a contagiarse (por ejemplo, el personal sanitario, los miembros de la Fuerza Pública y los profesores) y a presentar síntomas graves de covid-19 e incluso morir (personas que tienen otras enfermedades de base y adultos mayores).

Pero el turno para los menores de edad ya llegó en algunos países del mundo. El pasado 10 de mayo, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos comunicó que autorizaba el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer y BioNTech en adolescentes de 12 años en adelante. Antes solo podían recibirla los mayores de 16 años.

“La acción de hoy permite proteger a una población más joven contra la covid-19, lo que nos acerca a la normalidad y al fin de la pandemia”, dijo en un comunicado Janet Woodcock, la directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA. Y añadió que esa entidad había hecho una revisión “rigurosa y exhaustiva” de los datos disponibles antes de expedir la autorización.

Estados Unidos siguió los pasos de países como Canadá, que hizo un anuncio similar a principios de mayo. La directora médica del Ministerio de Sanidad de ese país, Supriya Sharma señaló que esta decisión iba a ayudar “a controlar la difusión de la enfermedad a sus familias y amigos”.

En cambio, y por lo pronto, en Colombia los menores de 16 años aún no están en ninguna de las cinco etapas del Plan Nacional de Vacunación, que está planteado para que el país alcance la inmunidad de rebaño con los grupos priorizados (la meta del Ministerio de Salud es alcanzar una cobertura del 70 % de la población). Sin embargo, por medio de un comunicado del pasado 2 de junio, esa entidad señaló que “ha dejado la ventana abierta para que en la medida que surja nueva evidencia, sean incluidas mujeres embarazadas y adolescentes de 12 a 15 años”.

Aunque los niños y adolescentes no son los más vulnerables frente al covid-19, algunos expertos han señalado que es importante vacunarlos. Carlos Trillos, epidemiólogo y profesor de la Universidad del Rosario, señaló que en este grupo de edad puede haber algunos pacientes con comorbilidades que pueden hacerlos susceptibles a presentar complicaciones. Lamentablemente ellos también han sido víctimas mortales de la pandemia. Según datos revelados en el último informe de mortalidad por covid-19 del Dane, entre el 2 de marzo de 2020 y el 9 de mayo de 2021 fallecieron 136 niños menores de cinco años, 26 entre los cinco y los nueve años, 33 entre los 10 y los 14 años, y 100 jóvenes entre los 15 y los 19 años.

Nathalia González Jaramillo, médica epidemióloga y doctoranda en la Universidad de Berna (Suiza), aseguró que los menores “han estado expuestos a una carga emocional, psicológica y social muy alta debido al aislamiento al cual han sido sometidos. Vacunar a los niños implica darles una protección personal que abarca su salud física y mental al fortalecer la seguridad que los adultos requieren para poderlos integrar nuevamente a la vida social”. Y explicó que la vacunación en docentes (que en Colombia inició formalmente la semana pasada) puede ser un primer paso para que los menores retomen sus actividades. “Pero el hecho de que la vacuna sea altamente segura y eficaz en ellos (los niños) debe ser una razón suficiente para proceder con su vacunación”, puntualizó.

De otro lado, Trillos dijo que hay una afección conocida como el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, que está asociado a la covid-19, se ha presentado en algunos niños y da motivos para protegerlos. Se trata de una inflamación de los vasos sanguíneos y de órganos como el corazón, los pulmones, el cerebro y los riñones.

Sin embargo, no es un padecimiento frecuente. Datos compartidos en enero por el Instituto Nacional de Salud (INS) de Colombia muestran que en países como Estados Unidos se diagnosticaron 1.659 casos en 2020. Y en el resto del continente la cifra fue más baja. Chile reportó 155 casos, República Dominicana 102 y Argentina 65. En Colombia, hasta enero de 2021, solo hubo 3 casos.

Trillos subrayó que vacunar a esta población también puede ayudar a acelerar la llegada a la inmunidad colectiva, pues, en teoría, se podría alcanzar con el 70 % de la población total vacunada, de acuerdo con la meta del Ministerio de Salud de Colombia.

Yessica Giraldo, epidemióloga de la Universidad CES, señaló que si bien niños y jóvenes no desarrollan cuadros graves por causa del coronavirus, sí pueden ser propagadores importantes. Y agregó que “dependiendo de la edad, tenemos una mayor movilidad. Los adolescentes, los niños que ya están escolarizados interactúan más con otras personas”.

“Lo primero que se tenía claro es que los niños tienen menos expresión del receptor, la famosa molécula ACE2. Entonces, van a tener infecciones menos probables, (el virus) es menos fuerte”, señaló la viróloga y profesora de la Universidad Javeriana, Fernanda Gutiérrez, quien añadió que esto no quiere decir que “el niño no contagie”.

Los ensayos más recientes

En los últimos días, se conoció que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por su sigla en inglés) le daba el visto bueno a la vacunación de los menores de edad. A través de un comunicado señalaron que tomaban la decisión basados en un estudio llevado a cabo por Pfizer y BioNTech, que fue acordado con el Comité Pediátrico de la EMA.

En total participaron 2.260 niños de entre 12 y 15 años. Entre otras cosas, encontraron que el nivel de anticuerpos que desarrollaron fue similar al del grupo poblacional de entre 16 y 25 años. Asimismo, advirtieron que los datos de la investigación arrojaron que “la vacuna fue 100% efectiva para prevenir la covid-19 (aunque la tasa real podría estar entre 75 % y 100 %)”.

Pfizer también anunció en otro comunicado que ya están en curso ensayos en niños entre los seis meses y los 11 años, que podrían arrojar resultados para septiembre de este año.

De otro lado, el 25 de mayo pasado la farmacéutica Moderna dio a conocer los datos del estudio de fase 2/3, conocido como TeenCOVE, dirigido a adolescentes de más de 12 y menos de 18 años. “Enviaremos estos resultados a la FDA de EE. UU. y a los reguladores de todo el mundo a principios de junio y solicitaremos autorización”, dijo en un comunicado Stéphane Bancel, director ejecutivo de Moderna. Su efectividad fue del 93 % dos semanas después de que se aplicara la primera dosis. Y, en cuanto a la seguridad, encontraron que los menores no presentan complicaciones distintas a los adultos. Según la farmacéutica, los efectos secundarios más comunes fueron “dolor de cabeza, fatiga, mialgia y escalofríos”.

La viróloga Fernanda Gutiérrez advirtió que los ensayos clínicos para las vacunas se hacen de forma independiente en niños, mujeres embarazadas y adultos mayores debido a que “se encuentran en un momento distinto de su respuesta inmunológica”. Y señaló que los menores “no necesariamente son inmuno-suprimidos. Lo que pasa es que el niño no tiene tanto bagaje inmunológico, cuenta con muy poquito tiempo de vida para haber tenido conocimiento de todo lo que tenemos las personas mayores”, explicó la experta.

El dilema ético

Algunas voces han señalado que, en el caso de la vacunación en niños también quedó explícita la desigualdad en el acceso a estos medicamentos entre los países desarrollados y los que tienen menos recursos. De hecho, a mediados de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) les pidió a los países de ingresos altos “retrasar” este proceso en las poblaciones de menos edad con el fin de apoyar la inmunización de grupos de riesgo que aún no tienen cobertura suficiente en otros lugares del mundo. “Entiendo que algunos países quieran vacunar a sus niños y adolescentes, pero les urjo a que lo reconsideren y en lugar de ello donen más dosis a Covax”, dijo el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una rueda de prensa.

Al respecto, la doctora Giraldo señaló que priorizar el reparto equitativo de las dosis contra el coronavirus debería ser el camino a seguir. “Desde el principio hemos insistido en que esto debería tener un enfoque mucho más global, no como países, sino como planeta. Infortunadamente, esto no se ha dado”, aseguró.

Ayer la administración de Joe Biden (en EE. UU.) dio un paso importante en ese sentido: compartirá 25 millones de dosis de vacunas en todo el mundo para finales de junio, y en total entregará 80 millones de dosis. 75 % de ellas irán al mecanismo Covax, dando prioridad da América Latina, el Caribe y Asia meridional, sudoriental y África, aunque seguirá vacunando a sus niños. Colombia recibirá algunas de las 6 millones de dosis que entregará a la región.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Asentimiento de los menores de edad

La médica epidemióloga Nathalia González manifestó que el proceso de vacunación debería llevarse a cabo “siempre teniendo (en cuenta) el respeto del niño como sujeto capaz de asentir si desea ser vacunado. Han sido sujetos de nuestras decisiones arbitrarias durante toda la pandemia, no han tenido voz ni voto. Con la vacuna no puede pasar lo mismo”. Aunque no desestimó el rol que tienen sus acudientes. “Por supuesto, el consentimiento de los padres es necesario desde el punto de vista práctico y legal”, señaló la experta. Pero fue enfática en que “el asentimiento de los niños es un imperativo ético”.

Sebastián Ramírez Torres

Iba a ser médico, pero me volví periodista. Me gusta debatir y hablar mucho y de todo. Creo que la información es un patrimonio inmaterial y público.


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