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¿Se esfuma la posibilidad de conservar chimeneas de Peldar en Envigado?

Un estudio definirá si las emblemáticas estructuras se conservarán para hacer parte del plan parcial.

  • La fábrica de Peldar en Envigado empezó a operar en 1949. Tener la estación del ferrocarril al lado resultó bastante conveniente para traer los insumos y fabricar vidrio de varias partes. FOTO: Manuel Saldarriaga
    La fábrica de Peldar en Envigado empezó a operar en 1949. Tener la estación del ferrocarril al lado resultó bastante conveniente para traer los insumos y fabricar vidrio de varias partes. FOTO: Manuel Saldarriaga
25 de diciembre de 2023
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Dos días bastaron para que los primeros 950 apartamentos que se construirán en lo que fue durante siete décadas la fábrica Peldar se vendieran como pan caliente, lo que confirmó que, tal como lo señaló el alcalde Braulio Espinosa, el plan parcial que aprobó en 2020 Envigado sobre el megalote de 101.445 metros cuadrados –unas catorce canchas de fútbol– es el más ambicioso en la historia del municipio.

Dicho plan parcial contempla que el 60% de la área sea destinado para proyectos de vivienda y el 40% restante para establecimientos comerciales o industriales y se desarrollará por los próximos diez años. Hasta ahí, todo normal.

Entérese: “Milla de diamante” de Envigado despega con la Ciudad Peldar

El problema es que ahora habitantes del municipio, urbanistas, personas del sector cultural y defensores del patrimonio están preocupados porque, aunque en un principio todo parecía dado para que las emblemáticas chimeneas de Peldar se conservaran como patrimonio industrial y complementaran este megaproyecto, ahora parece que su futuro es incierto y que se podría esfumar la posibilidad de que sigan en pie.

Resulta que en el decreto 288 de 2020, que adoptó el plan parcial para transformar ese apetecido polígono que Peldar dejó vacío tras la decisión en 2019 de trasladarse a Zipaquirá, quedó escrito que además de las 2.721 viviendas, tendría que garantizar 16.906 metros cuadrados de espacio público, de los cuales 1.655 corresponden a la llamada Plazoleta de las Chimeneas.

Un gran indicio de que protegerían y conservarían las tres chimeneas de Peldar quedó marcado en el artículo 6 del plan parcial que señaló que esta plazoleta quedaría “vinculada a la contemplación de las chimeneas como hito urbano paisajístico de conservación”.

Luego el alcalde Espinosa se encargó de reforzar esa posibilidad, señalando que desde la concepción del plan parcial quedó acordado que debía quedar “algo que genere siempre esa huella de la historia para las futuras generaciones y que quede acá en el lugar, en el sitio y en el espacio público”.

No lo dijo por capricho sino basado en los documentos técnicos que concluyeron que era clave en esa transformación urbana la “integración de la memoria del desarrollo de Envigado como determinante al diseño general, aprovechando las chimeneas como elementos simbólicos e integrando al espacio público a las condiciones espaciales resultantes”.

Pero, como el diablo está en los detalles, ya en un tono más realista, Eliana Ospina, directora de Planeación de Envigado, señaló que cuando se hacía referencia a las chimeneas como parte de esa plazoleta propuesta no se hablaba propiamente a conservarlas físicamente sino a “remembrarlas” y hacer una “evocación de las mismas”.

Y remató explicando que al no tener ninguna declaratoria patrimonial que las blinde, le corresponderá a un estudio estructural, adelantado por los constructores, decidir el futuro de las icónicas chimeneas.

No están claras las fechas del estudio. Por ahora, entre lo que puede especularse, es que las chimeneas no aparecieron en la primera maqueta que presentaron las firmas a cargo, lo que no quiere decir que este componente sea incluido en diseños posteriores conforme avance el proyecto.

Desde el Instituto de Patrimonio y Cultura de Antioquia consideraron que al Ministerio de Cultura le compete emitir concepto sobre la conservación de las chimeneas debido a que se encuentra en zona de influencia, a 100 metros, de la estación del ferrocarril de Envigado, bien de interés cultural de la Nación. Sin embargo, no se cumplen con los requisitos para que un eventual concepto de Mincultura sea vinculante, lo que lo dejaría en un mero pedido, tal como ocurrió en 2020 con los emblemáticos hornos Hoffman en Itagüí, piezas fundamentales para contar la historia industrial del Valle de Aburrá y su crecimiento urbano y casi únicas en el mundo, razones que no fueron suficientes para evitar que terminaran reducidas a polvo.

A pesar de los llamados que hicieron, entre otros, la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y el Ministerio de Cultura, Londoño Gomez y Capital tenía en regla los papeles y al no haber ninguna figura de protección patrimonial decidió desaparecerlas del lote donde levantaría un proyecto de 1.600 viviendas y oferta comercial.

En su momento, el entonces director nacional de Patrimonio, Alberto Escovar-White, calificó como miope la decisión de privar un proyecto urbanístico de un factor diferenciador, justo en un momento en el que la mayoría de los desarrollos buscan o prometen eso.

Y es que aunque en Colombia la conservación del patrimonio industrial es casi inexistente, los expertos sugieren que el Valle de Aburrá, por su rica tradición industrial, debería seguir el ejemplo de ciudades como Barcelona y París que han convertido sus viejas industrias en el eje de transformaciones urbanas.

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