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10 claves sobre las abejas y sus beneficios

  • Nido de abejas sin aguijón, muy apreciadas hoy
    Nido de abejas sin aguijón, muy apreciadas hoy
  • Apiario en campo con las melíferas. FOTOS Esteban Vanegas

    Apiario en campo con las melíferas.

    FOTOS Esteban Vanegas

Por Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 05 de abril de 2019
40%

de especies de abejas tienen algún grado de amenaza en el plano global: Ipbes.

60

plaguicidas con fipronil reporta el ICA, que pidió moratoria para uso en cítricos, aguacate y café

en definitiva

Las abejas no están al borde de la extinción en el país, pero sí ha disminuido su número. Urgen acciones de educación y protección para preservar su aporte a los ecosistemas y la economía.

Aunque no están en el umbral de la extinción, las abejas enfrentan situaciones adversas en el territorio nacional y sus beneficios no son aprovechados todavía a plenitud.

Si siguieran acentuándose las amenazas, podrían desaparecer de algunas áreas y habría pérdidas para quienes trabajan con ellas o las aprovechan para sus cultivos. Son una opción de ingresos y empleo cuyo potencial es promisorio.

Tras la serie de informes sobre el estado de estos insectos, las siguientes son las conclusiones de los principales temas y aspectos pendientes y que se deben solucionar para preservar e incrementar el servicio de la polinización y la salud de los ecosistemas.

1. Protección legal

Hasta ahora no se ha logrado plasmar de manera clara un mecanismo legal de protección para polinizadores.

El 27 de noviembre pasado el Juzgado Primero penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Cartagena ordenó al Estado promover políticas de precaución ambiental para proteger las abejas. Sobre el tema, desde 2017 en el Congreso de la República se discute un proyecto de ley, presentado por el representante Didier Burgos, al cual le falta un debate.

Para Abdón Salazar, apicultor del Colectivo Abejas Vivas, hay controversia por dos artículos modificados, referentes a la prohibición o regulación de pesticidas y el establecimiento de zonas de protección donde los polinizadores no se vean afectados por las actividades humanas.

En Antioquia se aprobó en diciembre una Ordenanza que declara las abejas como insectos de interés ecológico, social y económico en el departamento, iniciativa que contiene principios y propósitos, pero no establece cómo lograrlos ni con qué presupuesto.

2. Iniciativa Nacional

Danny Vélez, experto en abejas en el Instituto Humboldt, reveló que se cuenta con un documento base para la Iniciativa Colombiana de Polinizadores que pretende fomentar y orientar la gestión del servicio de polinización de estos insectos y los demás que cumplen esa función. Se espera que sea un documento oficial que guíe la actividad.

3. Regulación de los agroquímicos

Investigadores como Guiomar Nates Parra, del Laboratorio de Abejas de la Universidad Nacional, cree que se debe regular el uso de estos productos y establecer un control efectivo porque hoy no existe. Aunque apicultores de Abejas Vivas y otros piden que se prohiban, no parece que esa vaya a ser la decisión final. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) ha restringido el uso de algunas sustancias, y el ICA pidió moratoria ambiental sobre la molécula fipronil aplicando el principio de precaución.

4. Racionalización en la aplicación.

Existe consenso en que hay que usar de manera racional los agroquímicos, siguiendo estrictamente las indicaciones de los fabricantes. Como reveló un estudio en 2016 de la Universidad Nacional, es frecuente que se exagere en las aplicaciones de los productos. Sobre este tópico no existe control alguno.

5. La pérdida vegetal y deforestación

No solo son los pesticidas, la deforestación se ha convertido en otro factor desestabilizador de las poblaciones de abejas, a lo que se suma la limpieza de terrenos adyacentes a cultivos. Una situación que incide más en las abejas nativas y cuyo impacto real no ha sido medido todavía.

6. Conversar es fundamental

El profesor John Jairo Idárraga, de la Universidad Nacional, considera vital el diálogo entre agricultores y apicultores para evitar o reducir la mortandad de abejas. Cuando hay floración no se debe fumigar o se debería avisar para proteger las colmenas.

En ese sentido, María Helena Latorre, directora de la Cámara Procultivos de la Andi, informó que hacen alianzas entre ambos sectores para que trabajen juntos y se beneficien sin perjudicar al otro.

7. Están desaprovechadas.

Como expresara el profesor Idárraga, el país tiene capacidad para más de 700.000 colmenas y hoy solo se tiene una sexta parte según Minagricultura para satisfacer la demanda de los distintos productos de las abejas. Pese a que pueden polinizar más de 70 cultivos de interés (aparte de flores), no se usan de manera sistemática en esta función al impedirse o desecharse su establecimiento cerca a los campos agrícolas. La polinización que hacen las abejas mejora en general la calidad y cantidad de las distintas cosechas.

8. Sí se reduce su número

Si bien el número de colmenas explotadas de la especie Apis mellifera ha subido en los últimos tres años, no significa que el número de abejas no se esté reduciendo. Los análisis de la profesora Nates Parra lo confirman y por envenenamiento y otras causas cada año desaparecen miles de colmenas. Existe de todas maneras un vacío en la información: los agroquímicos y la deforestación afectan las especies nativas, pero no se ha establecido hasta qué grado se han reducido las poblaciones.

La investigadora reportó ausencia de especies que antes se encontraban con frecuencia en ciertos ambientes.

9. Falta investigación

El conocimiento sobre las 1.000 especies de abejas del país tiene grandes vacíos. No se manejan más que un puñado de especies (melífera y sin aguijón), pero hay muchas otras que tienen un rol importante en la polinización de las plantas y frutos en los bosques y otros ambientes de las cuales se tienen pocos o ningún dato sobre su biología, comportamiento, aporte o problemas que las afectan.

10. No habrá extinción.

Algunos agoreros y la prensa del espectáculo vaticina que si se acaban las abejas a los humanos les quedarían pocos años. No es así. La disminución de poblaciones de estos insectos afectan cultivos, en particular donde son usadas más para polinizar. Podría haber reducción de cosechas y de la calidad de estas, generando más hambre en ciertos entornos, pero por esto no se extinguirán los humanos. También podría haber pérdidas económicas en ambientes en los que escaseen.

Contexto de la Noticia

radiografía Se requieren acciones contundentes

El IX Encuentro Colombiano sobre Abejas Silvestres a finales de 2018 (se cumple cada dos años) declaró que: “Es evidente que el servicio de la polinización es esencial para el mantenimiento de la diversidad de las plantas angiospermas (plantas con flores) y es indirectamente responsable de la persistencia de otros gremios que dependen de los recursos florales. Por consiguiente, considerando que existe evidencia científica que demuestra la disminución de las poblaciones y las especies de abejas, tanto en Colombia como a nivel mundial, queremos reiterar la necesidad de ejecutar acciones contundentes que promuevan la protección de las abejas y los polinizadores”.

Bajo Cauca con apiario, escuela e intensa actividad

En la vereda La Honda de El Bagre, Tiberio Esposa suma cuatro años de trabajar con las abejas. Hoy tiene 30 colmenas y una producción que despacha a Medellín. Hay mucha miel, dice, porque abunda la floración.

Es que el área tiene vegetación abundante y una ventaja adicional: no hay fumigaciones. “Es una zona libre de eso”.

Antes no tomaba esto como una actividad principal, hoy sí se dedica más a ella. Para trabajar mejor con las abejas recibió capacitación del Sena.

El Bajo Cauca y el Nordeste son regiones donde ha cobrado auge la apicultura como alternativa a la minería.

Mariela Ríos, integrante de Trópico Diverso, organización que desarrolla proyectos en la región, cuenta que hace seis meses se creó un apiario escuela para capacitar a mujeres. Es en la vereda Villa Grande de El Bagre, a unos 40 minutos de la cabecera y tiene 10 colmenas. Cada mes un técnico se desplaza para capacitarlas en distintos aspectos del manejo de las abejas y su aprovechamiento.

Entre Puerto López y Puerto Claver, en ese municipio, cerca de 60 familias han acogido la apicultura, ya muy posicionada.

Para las mujeres del apiario escuela es un empoderamiento, por eso lo bautizaron como La Libertad.

Colmenas que fomentan la convivencia escolar

Inteligencia Colectiva, una metáfora sobre la vida en comunidad de las abejas, es el nombre del proyecto que desarrolla el docente orientador Juan Camilo Velásquez en la Institución Educativa El Salado en Envigado, junto a otros miembros de este centro y los meliponicultores Julieth Alzate y Juan Sebastián Bedoya.

Tienen cinco colmenas, cuatro de ellas tecnificadas para que los estudiantes las conozcan, aprendan y transmitan el mensaje sobre la importancia de estos insectos, y comprendan que es una actividad que pueden desarrollar y generar ingresos. La otra colmena es de observación, para todos vayan y vean el trabajo de las abejas, desde los niños hasta los padres de familia. Trabajan con tres especies sin aguijón, entre ellas la angelita.

Hay estudiantes vinculados, que se encargan de distintas tareas, entre ellas sembrar matas con flores. Del proyecto se genera un grupo de investigación con el programa Ondas de Colciencias: el rastreo e identificación de las especies de abejas que hay en la zona de influencia de la Institución, y de las plantas que les aportan alimento.

El proyecto fortalece los procesos de convivencia: sirve como ejemplo del trabajo en equipo y para generar conciencia del respeto de la relación con todos los seres vivos.

Una corporación para el rescate de nidos urbanos

Con la presencia cada vez más sentida de abejas en la región urbana metropolitana, apareció una nueva tarea: retirarlas para que no causen accidentes y las personas no las quemen ni maten.

Es una de las actividades de la Corporación Thika Santuario de Abejas.

Cuando acuden a ellos, retiran los panales de viviendas u otros sitios habitados.

Las llevan a un terreno en área rural del corregimiento de San Antonio de Prado, al suroccidente de Medellín.

Allí las siembran. Tienen espacio para que puedan permanecer sin causar molestias.

A la vez, con los productos que extraen los integrantes se costean parte de los gastos que demanda su trabajo en pro de estos insectos sociales: los costos del desplazamiento y las horas que pasan con el aseguramiento de los nidos, afirma Juan Sebastián Bedoya, quien ha trabajado con este santuario que hoy está lleno de abejas. Allí las conservan y multiplican.

Pero también desarrollan un trabajo educativo para que los niños se acerquen a estos insectos, pierdan el miedo y se enamoren de ellos, que sean sus guardianes y futuros rescatistas, que conozcan cómo se comportan y cuál es su importancia.

El mensaje: no matarlas, sino rescatarlas.

Educación con estudiantes y campesinos en el Oriente

Una de las regiones en las que avanza el trabajo con abejas es el Oriente, en donde Cornare se ha convertido en multiplicador de la meliponicultura (abejas sin aguijón).

Estudiantes de 60 Instituciones Educativas se capacitan mediante práctica experimental en el manejo de estas especies en los municipios de San Rafael, El Carmen de Viboral, Argelia, Nariño, Sonsón, San Francisco, Alejandría, Cocorná, San Luis y Santo Domingo. Cada institución tiene dos colmenas, una de meliponas mayores y otra de angelitas. Un trabajo que ha llegado a 1.400 estudiantes: los niños de primero a quinto grado aprenden desde la observación; los de sexto a noveno investigan, y con los grados superiores se trabaja con visión empresarial y de emprendimiento.

En las Reservas Forestales Protectoras Regionales se capacitaron 500 familias campesinas, una estrategia de conservación con tres años, cuenta David Echeverri López, biólogo de Cornare. En cada área son 25 familias, a cada una se le entregan cuatro colmenas tecnificadas y árboles para sembrar.

Se busca proteger estos insectos mediante proyectos productivos, de acuerdo con Carlos Mario Zuluaga, director de Cornare. Y mostrar el aporte que hacen con la polinización.

Ramiro Velásquez Gómez

Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal.

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