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¿Estamos preparados para la Cuarta Revolución?

  • En el foro ADN de la Cuarta Revolución Industrial se discutieron los retos en la adopción de las tecnologías. FOTO Julio César Herrera
    En el foro ADN de la Cuarta Revolución Industrial se discutieron los retos en la adopción de las tecnologías. FOTO Julio César Herrera
Publicado el 07 de noviembre de 2019
75

millones de empleos tradicionales se acabarían a 2025, según el FEM.

113

millones de empleos en nuevas disciplinas aparecerían: FEM.

en definitiva

Entre los retos más importantes que tienen las naciones para que el cambio sea menos traumático se incluye que la educación esté enfocada en habilidades tecnológicas. Análisis.

Una revolución industrial se caracteriza por hacer modificaciones disruptivas en sectores transversales de la sociedad. Primero fueron las máquinas de tracción mecánica, luego las de vapor y ahora el conocimiento asociado al desarrollo de tecnología para, a través de la explotación de datos, transformar la forma como funciona la medicina, el transporte terrestre y aéreo, o el sistema financiero.

Para dejarlo claro: la Cuarta Revolución Industrial va más allá de que un carro pueda estacionarse o manejar sin la ayuda de un ser humano, o que un dron reemplace las funciones de un domiciliario.

Supone, entre muchos otros, que el ejercicio tradicional de los bancos cambie, y la regulación centralizada sobre las actuaciones financieras de una persona desaparezca, para darle paso a una red (que se compone de establecimientos comerciales o personas naturales) que genera información más completa acerca de si alguien es buena paga o no.

El economista Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial (FEM), y uno de los teóricos de esta era, dice que el cambio debe pensarse para que la innovación se materialice en el cuidado medioambiental, el aumento de la riqueza de las naciones más pobres y el cierre de brechas sociales.

“Aquellos que tenemos la suerte de estar vivos, tenemos la responsabilidad, ante las generaciones futuras, de garantizar que puedan vivir y encontrar sentido en un mundo sostenible”, sentencia Schab en el libro Dando Forma a la Cuarta Revolución Industrial.

Por lo demás, este gran cambio da cuenta de que algunas tareas desaparecerán, como las de los conductores de transporte público.

Un informe del FEM de 2019, dice que la automatización de procesos y la llegada de robots para atender algunos oficios acabaría con 75 millones de trabajos en los próximos seis años. Sin embargo, el revolcón tecnológico crearía otros 133 millones de empleos (59.000 de esos llegarían a Colombia), siempre y cuando la nueva fuerza laboral se capacite para las nuevas demandas del mercado: perfiles tecnológicos y desarrollo de sistemas.

Además, podría generar la entrada de inversión extranjera directa, que iría más allá de la circulación de dólares, con la adecuación de infraestructura: laboratorios de procesamiento de datos, centros de desarrollo urbano o ensambladoras de carros.

Tal es el interés por esta nueva era que Softbank, una de las inversionistas más grandes del sector, anunció 5.000 millones de dólares para proyectos en América Latina. Colombia está a la expectativa de recibir parte de esa inversión .

Contexto de la Noticia

Los pilares que le dan forma a la era digital

El Foro Económico Mundial destaca el manejo de datos, Internet de las Cosas, computación en la nube, robótica, la fabricación aditiva y la realidad aumentada como las bases sobre las que se edifica todo el cambio. Sin embargo, es apenas el esqueleto de un sistema que según Agostino Joäo Almeida, director del Centro para la Cuarta Revolución Industrial, y Elkin Echeverri, director de planeación de Ruta N, debe tener como eje fundamental al ser humano.

Según los expertos, son las personas quienes deben construir un conocimiento productivo, que además debe venir acompañado de una inteligencia colectiva. ¿Cuáles son las necesidades que más ciudadanos requieren y cómo se encuentra un camino a través de la tecnología para solucionarlas? Las herramientas que brinda esta “son un medio para un fin” que puede mejorar el mundo, dijo Almeida. Durante el conversatorio, Echeverri concluyó que “no hay que polarizar sobre quién fue el de la mejor idea, quién tuvo el mayor impacto en innovación, si se trata de un tema que rompe con lo tradicional, si es un cambio que democratiza el acceso a un servicio, si el vuelco es una política de izquierda o de derecha. Lo importante es la idea: qué importa que el gato sea rojo o verde, importa que cace ratones”. Durante la jornada, los panelistas destacaron que si bien en esta oportunidad Colombia parece no estar mirando hacia otro lado, mientras se hace realidad el cambio, aún falta mucho por hacer en el país. Para que el cambio sea provechoso, Almeida recordó que “lo primero es educar buenas personas, que sepan que el beneficio colectivo es más productivo. Que sean estudiantes que desde el colegio desarrollen pensamiento crítico y trabajo en equipo”. De esta manera, parte fundamental de la base de esta estructura se sustenta en la educación y la mano de obra necesaria.

una suma de conexiones nutre la inteligencia artificial

Ya no solo son varios años viviendo con máquinas –desde que la de vapor reemplazó la fuerza de decenas de hombres hace 150 años–, sino que ahora se suman cientos de cerebros humanos conectados colaborando a través del Internet. Estas interacciones están produciendo grandes cantidades de información y datos en diferentes áreas del conocimiento. Son huellas que transforman las maneras de construir e interactuar. Los likes en redes sociales, las formas de navegar el GPS, una transacción bancaria o su foto en una base de datos de reconocimiento facial, ya “no solo están cambiando lo que hacemos sino lo que somos”, dijo Cristina Gómez Santamaría, ingeniera electrónica y especialista en Inteligencia Artificial de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Incluso en la actualidad hay diversas herramientas que permiten “fusionar el mundo digital, físico y biológico”, recordó Gómez. Por eso es importante reflexionar alrededor de las razones que lo motivan, así como de los riesgos que esto conlleva.

Los datos están permitiendo hacer predicciones. Face App, por ejemplo, es una aplicación para celular que usa inteligencia artificial para alterar rasgos de las personas con una variedad de filtros. Sin embargo, la empresa rusa que la desarrolla se queda con los datos, por ello es clave que la ciudadanía debata sobre cómo quiere que se disponga de su información. Gómez recalca: “Las personas deben responsabilizarse por sus datos”.

Ahora las posibilidades van más allá de la automatización para hacer más eficientes algunos procesos como ejemplifica Kiwi, la primera empresa de robots domiciliarios de Estados Unidos. Fredy Acuña Lozano, experto en análisis de datos en esta empresa fundada por colombianos, agregó que este es solo un ejemplo de cómo cambian las formas de consumir y de habitar.

Las cosas se comunican con las personas y también con otras cosas

La robótica va más allá de las máquinas; estas son una materialización de ingenio aplicado para facilitar tareas.

“Cada vez el hombre intenta crear más dispositivos que mejoren su calidad de vida. El riego por aspersión, por ejemplo, facilitó la agricultura”, dice Andrés Mejía Flórez, administrador de sistemas informáticos. En el mundo de la agricultura hacer uso del internet de las cosas, permite habilitar la toma de decisiones basadas en la mejor y mayor cantidad de datos capturados. En este campo y en muchos otros los sistemas tecnológicos están permitiendo a las empresas sacar mejor provecho de sus recursos. Allí las cosas tienen internet, se comunican entre ellas y, a su vez, las personas pueden acceder a esta información para tomar mejores decisiones. Mejía Flórez cuenta que los profesionales deberían abandonar el temor de hacer uso de las tecnologías y abrir la mente a aprender para apoyar sus motivaciones propias. Cuenta, para animar al público, que estudiantes de colegios de Medellín piensan y crean robots. Toda clase de ingenios han surgido de estos encuentros de los que él ha participado. En el foro se pudo ver uno de ellos: un carro que se mueve a través de un guante que maneja el aparato y que ayudaría a personas a ejercitar sus extremidades.

Elizabeth Cristina Hoyos Tamayo, de estrategias e innovación en Haceb, asegura que “el reto es construir país con talento interno” y además que la tecnología “nos permite desrobotizarnos para dedicarnos a propósitos superiores”. Hace referencia a que aunque aún se necesita una educación diferente y más pertinente, los buenos usos de la tecnología “democratizan”. Estudiar programación, algoritmos y principios de robótica, por ejemplo, se puede hacer gratis desde un computador con internet. Y si a esto se le suman habilidades como la empatía, el respeto y la orientación a ayudar, dijo Hoyos, los cambios que se lograrán serán más armónicos.

Los Drones llegaron a las ciudades y hasta otros planetas

Sus zumbidos se hacen cada vez más frecuentes. Son guardianes y exploradores. “Estamos en la era de los drones”, dijo Esteban Vanegas, editor de fotografía de EL COLOMBIANO y especialista en su uso para capturar imágenes. Incluso han aparecido ligas mundiales de competencias que se juegan en recintos cerrados.

Su crecimiento es exponencial. Esta industria creció 19 % en el sector civil y 5 % en el militar, entre 2017 y el año pasado, según la agencia Business Insider Intelligence.

Cada vez hay más naves autónomas merodeando por los cielos y el entretenimiento no es el único sector beneficiado. Andrés Mauricio Fernández, piloto del Siata, narra cómo estos han sido parte crucial del trabajo de esta institución. En incendios forestales, cuenta, el uso de drones ha permitido trazar vías seguras en medio de las conflagraciones, planear la reforestación, así como monitorear el comportamiento de su recuperación vegetal. “Ayer por ejemplo estábamos prestando asistencia en Jericó, analizando el comportamiento de la tierra y haciendo evaluaciones sobre el terreno para prevenir nuevos desastres”, concluyó Fernández.

La exploración espacial también ha hecho uso de ellos, añade Vargas. La misión Rosetta fue una de las enviadas a posarse por primera vez en un cometa, una maniobra bastante compleja.

Afuera y dentro de la Tierra la regulación de vehículos no tripulados avanza, pero aún deja varias inquietudes. Por ahora “la legislación colombiana busca evitar que los drones estén en espacios de tráfico aéreo”, dijo Alfonso Plana Bodén, abogado especializado en derecho aeronáutico. Sus usos humanitarios han sido destacados igual. Han entrado a derrumbes y llevado medicamentos a zonas alejadas y de alta complejidad. Al final, ellos prueban que los robots son ayudantes útiles, pero no sirven de nada sin un propósito.

Blockchain y la idea de no tener un intermediario financiero

Para entender de qué se trata este modelo habría que imaginarse que la actual estructura bancaria no otorgue el manejo de la información a los bancos centrales. Con la entrada en funcionamiento del Blockchain la información sufre una suerte de democratización. ¿Cómo? Establecimientos de comercio, entidades financieras distintas a bancos y hasta personas jurídicas (o naturales) tendrían la oportunidad de conocer la información bancaria de un ciudadano y lograr una mayor trazabilidad de sus movimientos. Esto quiere decir: un libro contable abierto, que elimina la intermediación bancaria para realizar pagos, consignaciones o retiros de dinero.

Mauricio Tovar, ingeniero electrónico con experiencia en gestión de empresas innovadoras, aseguró que “cuando se habla de desintermediar bancos no es tan fácil. Sin embargo la perspectiva es que pase lo mismo que ocurrió con Uber: con el tiempo los taxistas mejoraron su servicio. Creo que todas las opciones que plantean cambiar sistemas ineficientes, lo que generan es una mejora porque deben ofrecer un valor agregado. Ahí se vuelven a la idea del cliente como centro de lo que hace”. Tovar dijo que es la oportunidad para que 1.700 millones de personas que en el mundo no están bancarizadas no piensen en los costos que implica acceder a una cuenta de ahorros, o la ausencia de estructura tecnológica como motivos para no hacer parte del ecosistema financiero.

Las mujeres pueden ser parte activa de estos cambios. Joanna Prieto, coach especialista en cultura digital, explicó que este proceso debe entenderse como la oportunidad para cerrar la brecha laboral en el sector tecnológico. Según Prieto, “apropiarse de estos desarrollos no es suficiente, se debe trabajar en la oportunidad de crearlos, pensarlos, estructurarlos y ejecutarlos. Hacer ese cambio urge cuando dos de cada 10 trabajadores de la industria tech son mujeres”.

Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.

Sergio Rodríguez Sarmiento

Tengo más libros de fútbol que calzoncillos y medias.

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