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El Ministerio de Salud impulsa la medida, hay opiniones médicas divididas y la industria cree que tendría un impacto nefasto sobre competitividad y empleo.
Crear un impuesto a las bebidas azucaradas (gaseosas, tés y jugos) es la cruzada que impulsa el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y está dispuesto a dar la pelea por implantarlo en la próxima reforma tributaria.
El funcionario busca dos cosas: dinero para el desfinanciado sistema de salud y replicar experiencias internacionales que han demostrado, según él, que la reducción en el consumo de estos productos disminuye la obesidad.
La réplica es inmediata. La industria de bebidas del país refuta a Gaviria y le dice que no hay pruebas concluyentes sobre la reducción de la obesidad y se está estigmatizando al sector. Además EL COLOMBIANO consultó posiciones médicas que están igual de polarizadas.
Las dudas continúan, los argumentos no hallan...