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Textileros denuncian a Samuel Tcherassi por presunta estafa

Aseguran que les deben cerca de $2.000 millones en prendas confeccionadas para Epeka.

  • Samuel Tcherassi arrastraba una disputa legal con Bridgewood Capital, fundadora de EPK, por el uso de la marca. FOTO cortesía
    Samuel Tcherassi arrastraba una disputa legal con Bridgewood Capital, fundadora de EPK, por el uso de la marca. FOTO cortesía
  • Textileros denuncian a Samuel Tcherassi por presunta estafa
12 de febrero de 2024
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Una docena de empresas textileras denunciaron lo que consideran una presunta estafa por parte de Epeka, reconocida marca especializada en prendas para niños explotada en Colombia por Samuel Tcherassi, hermano de la diseñadora Silvia Tcherassi.

Entre los afectados hay 10 empresarios paisas y, según le comentaron a EL COLOMBIANO, les están adeudando unos $2.000 millones por concepto de varios pedidos que despacharon y nunca les pagaron. De hecho, algunos resistieron el golpe y otros se fueron a la quiebra.

Por ejemplo, Adriana López, fundadora de Idetex, quedó en bancarrota porque la cartera que no le reconocieron asciende a $170 millones, un hueco que la dejó desfinanciada y con varias deudas pendientes.

Del sueño a la pesadilla

Si en algo coinciden los empresarios que hoy están levantando la voz es en que pensaron que un negocio con Epeka y Samuel Tcherassi sería una gran oportunidad para hacer crecer sus empresas.

Textileros denuncian a Samuel Tcherassi por presunta estafa

“La historia de todos es muy parecida, ellos nos buscaron a través de Alberto di Colloredo, quien ese momento se desempeñaba como director comercial de Epeka. A nosotros nos buscaron entre julio y agosto del año 2022, empezamos con todo el proceso de desarrollo, nunca desconfiamos”, comentó Adriana López.

Agregó que, en su caso, tenía tres proyectos encargados: “En el primero nos hicieron un anticipo, en el segundo proyecto hicieron anticipo inclusive sin aprobar precios; pero ya para el tercer proyecto no me hicieron anticipo”.

Detalló además que el acuerdo con Epeka consistía en un adelanto para empezar la producción y, después de hacer las entregas, el restante se cancelaba a 30 días.

“Como yo ya les había entregado el primer encargo para noviembre y diciembre de 2022 —y no me habían dado el dinero— empecé a estar detrás de Alberto di Colloredo y le preguntaba qué era lo que pasaba. Él me pedía paciencia. Llegó enero del año pasado y no me dieron dinero y en febrero le dije a Alberto que necesitaba que me atendiera”, continuó.

En una de las tantas conversaciones que tuvo con Di Colloredo, le recordó que tenían un trato y le dijo que no le había entregado el tercer proyecto porque todavía le adeudaban los dos primeros.

De acuerdo con los textileros, a varios de ellos los citaron el año pasado a una reunión en Barranquilla. En ese encuentro, les plantearon que el flujo de ventas había estado quieto y por eso tenían dificultades para cancelar lo que les adeudaban, pero les aseguraron que honrarían las obligaciones.

Una “jugadita” más

Andrés Gutiérrez, fundador de Suratex, aseguró que a él le quedaron debiendo $919,5 millones y confirmó que hubo varias reuniones no solo con Di Colloredo sino con Juan Camilo Ramírez, quien ocupaba el cargo de vicepresidente comercial para Epeka.

A Andrés tampoco le cancelaron la segunda y la tercera orden que le habían encargado y en ese momento los proveedores empezaron a consultar entre ellos si Epeka les estaba cumpliendo.

“Ahí fue cuando ellos nos invitaron a Barranquilla, iban a hacer un supuesto plan de pagos, en ese momento la deuda con Suratex era de $1.000 millones y con todo el clúster textil era por más de $4.000 millones, todos estábamos en esa vaca loca, ya todos estábamos esperando los pagos”, señaló el empresario.

En medio de esa incertidumbre, Di Colloredo y Ramírez citaron una nueva reunión con los textileros finalizando agosto del año pasado. En ese espacio les comentaron que Epeka cambiaría de dueño, que había una propuesta para que Samuel Tcherassi les cediera la marca y detrás de ese negocio venía un inversor extranjero que inyectaría capital, de manera que ellos, como nuevos propietarios, asumirían la deuda y de paso les encargaron nuevos pedidos.

En octubre les comunicaron que había sido imposible llegar a un acuerdo, según Gutiérrez, les dijeron que “Tcherassi pidió un monto inalcanzable, entonces esa figura para salvar la cartera no se dio”. Desde la óptica de los textileros, esa fue una especie de “jugada” para ganar tiempo y sacarles más producto.

Ángela Restrepo, fundadora de Diseños Exclusivos, mencionó que a ella le quedaron debiendo unos $300 millones directamente y otros $350 millones están distribuidos entre clientes que también le despacharon inventarios a Epeka y no han recuperado esa cartera.

“En agosto de 2023 hicimos reunión en Medellín, ahí se habló de la subrogación de la deuda con el nuevo propietario, que ya no sería Akmios (razón social de Samuel Tcherassi), sino Iqonica (razón social de Di Colloredo y Ramírez). Sin embargo, considero que todo eso fue una jugada de ellos para ganar tiempo”, agregó la empresaria.

EL COLOMBIANO buscó a Juan Camilo Ramírez y a Alberto di Colloredo; ambos señalaron que actualmente no tenían ningún vínculo con Akmios. El primero negó haber tenido contacto directo con los empresarios textileros, el segundo aceptó que, por sus funciones, sí trató directamente con los proveedores. Sin embargo, se rehusaron a dar su versión de los hechos.

De otro lado, hasta la publicación de este artículo, Samuel Tcherassi y sus abogados indicaron que por temas de agenda no podían entrevistarse con este diario y responder a los señalamientos.

Por su parte, los textileros empezaron procesos jurídicos y EL COLOMBIANO tuvo acceso a las tres demandas interpuestas ante juzgados civiles del circuito de Barranquilla. Así mismo, Suratex interpuso una denuncia por el presunto delito de estafa en contra de Samuel Tcherassi, Alberto di Colloredo y Juan Camilo Ramírez. Esperan ganar la batalla judicial y recuperar el dinero que les adeudan para volver a punto de equilibrio financiero.

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