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Espero que los colombianos vivamos con todo fervor nuestra segunda vuelta; entendiendo lo que nos jugamos.
Por Paola Holguín - @PaolaHolguin
El pasado 7 de junio asistí como Observadora Internacional con la Misión Electoral Foro Madrid a la segunda vuelta presidencial en Perú; allí percibí con preocupación varias cosas. Primero, el desgano de la ciudadanía para participar en el proceso. A pesar de tener voto obligatorio y una multa de unos US$35 para quienes no asisten, en la primera vuelta sufragó el 75,65% en Perú y el 33,95% en el exterior, y en esta ocasión unos seis millones de peruanos no acudieron a las urnas.
Conversando con varios Limeños, mencionaban desconfianza en el sistema electoral y hablaban de un supuesto fraude en primera vuelta, donde se presentaron, según la Contraloría de ese país, irregularidades que afectaron a más de 55 mil electores en Lima; varias mesas abrieron tarde y 187 no se instalaron. Además, decían que había poco interés por los candidatos enfrentados, Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, quienes a pesar de representar dos ideologías diametralmente opuestas, parecían no despertar suficiente fervor. Keiko, abiertamente de derecha, enfrentaba por cuarta vez una segunda vuelta (2011, 2016, 2021, 2026) y Sánchez, encarnaba la izquierda de un renovado ‘castillismo’.
Otros factores que inciden son: constante cambio de presidentes, ocho en diez años; y que perciban como inocuo al Ejecutivo, lo que contrasta con la importancia que otorgan al presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, que ocupa el cargo desde 2006.
En el caso de los miembros de mesa (jurados), muchos no asistían, lo que retrasaba el inicio de las votaciones y al final de la jornada se veía la falta de capacitación en la dificultad para consignar los resultados y organizar el material. Lo que más afecta la confianza es la demora para consolidar los resultados, 48 horas después de cerradas las urnas no estaba el 100% del preconteo y el Jurado Nacional de Elecciones anunció que el resultado oficial se conocería hasta mediados de julio.
Viendo esto, valoré como nunca lo que sucede en Colombia, la participación récord del 57,88%, que a pesar de lo baja, fue la más alta de los últimos 25 años; la histórica inscripción de jurados, testigos y observadores nacionales e internacionales; además del impecable trabajo de las autoridades electorales.
En el caso de la Registraduría, menos de dos horas después del cierre de urnas teníamos el 100% del preconteo y todos los E14 disponibles en línea; además, 48 horas después estaba casi el 100% del escrutinio, donde los Jueces confirmaron una coincidencia del 99,9%. Toda la alharaca de Petro sobre un supuesto fraude, fue desmentida con hechos y su heredero, Cepeda, no tuvo más remedio que aceptar el resultado siete días después. Ojalá, las cosas en Perú terminen de salir bien, y se dé un proceso de revalorización de la participación democrática, de confianza en el sistema electoral y de entusiasmo por la elección de sus mandatarios. Y espero que los colombianos vivamos con todo fervor nuestra segunda vuelta; entendiendo lo que nos jugamos; valorando nuestra democracia e institucionalidad; la libertad con que participamos la mayoría, porque a algunos de nuestros compatriotas les imponen el voto con fusil. Mantengámonos, firmes por la Patria.