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Hidroituango: Un nuevo
horizonte para Antioquia
Por Alejandro Arbeláez* - opinion@elcolombiano.com.co
Cuando el interés superior de Antioquia se pone por encima de las diferencias, los acuerdos se vuelven posibles. Hidroituango debe ser —y hoy por fin lo es— un faro de unión y progreso.
Durante más de siete años, la Sociedad Hidroituango —propietaria del proyecto— y EPM —empresa socia y responsable de su construcción y operación— estuvieron enfrentadas en complejas controversias jurídicas originadas por la contingencia que sufrió la central en 2018. Lo que comenzó como un problema técnico terminó convirtiéndose en un prolongado conflicto legal, político y mediático que derivó en procesos arbitrales, demandas billonarias y una tensión institucional que amenazaba con afectar a ambas compañías y a los intereses del departamento.
La disputa fue una de las demandas más grandes del país: enfrentaba a dos empresas paisas, fundamentalmente públicas, y que tenía en el centro al proyecto hidroeléctrico más importante de Colombia, pieza clave para la seguridad energética nacional y para la estabilidad fiscal de la región.
La decisión de buscar una salida negociada marcó un punto de inflexión. Con la participación directa del gobernador de Antioquia Andrés Julián y del alcalde de Medellín Federico, se abrió un camino de diálogo orientado a superar concertadamente las diferencias contractuales y a proteger el patrimonio público. El resultado es uno de los acuerdos conciliatorios más grandes en la historia contemporánea de Colombia, que pone fin a años de confrontaciones y que permite mirar hacia adelante con mayor tranquilidad y confianza. El horizonte se vislumbra con mayor esperanza para Antioquia. El acuerdo alcanzado representa un verdadero gana-gana. EPM conserva el contrato de construcción y operación del proyecto, garantizando la continuidad técnica y operativa de la central, mientras que la Sociedad Hidroituango anticipa y amplía las remuneraciones a las que, como propietaria, tiene derecho. Se trata de una solución construida desde la racionalidad empresarial y el sentido de responsabilidad regional, lejos de posiciones dogmáticas o disputas que solo prolongaban la incertidumbre y destruían valor público.
Lo más valioso de este acuerdo es lo que se proyecta hacia el futuro: a partir de este entendimiento nace el Fondo Horizontes, una iniciativa financiada con recursos del proyecto que recibirán los tres principales accionistas —Gobernación de Antioquia, IDEA y EPM— que permitirá canalizar recursos para dos nuevas megaobras fundamentales para el progreso del departamento y la calidad de vida de sus habitantes: la construcción del nuevo Ferrocarril de Antioquia y del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado departamental, comenzando por el anhelado acueducto de Urabá.
Hidroituango comienza a cumplir plenamente el propósito para el cual fue concebida: una empresa generadora de energía para el país y de oportunidades para los antioqueños. Lo que durante años fue motivo de tensión hoy se transforma en una plataforma para financiar el progreso. Cuando el interés colectivo se pone por encima de las diferencias, incluso las crisis más profundas, pueden convertirse en oportunidades históricas: hoy Hidroituango, más que una central hidroeléctrica, es el horizonte próspero y prometedor que avizoró en 1913 el Maestro Francisco Cano en su cuadro majestuoso que nos representa como región. Las nuevas rentas de Hidroituango le permiten a Antioquia señalar y construir su propio futuro.
*Gerente general Sociedad Hidroituango