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Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com
Se presenta controversia entre internacionalistas colombianos acerca de decisiones de política exterior, especialmente del actual gobierno, también del anterior, aunque en ese caso hubo tendencia complaciente. La discusión empezó con decisión del actual gobierno de reanudar relaciones con el Estado de Israel, pero no hubo mayor debate cuando el anterior decidió romper esas relaciones con Israel, Estado que históricamente ha sido importante para Colombia en temas de cooperación militar y de seguridad. En otros casos se trata de controversia internacional -Sahara marroquí, ‘altos de Golam’, corte penal internacional reconocida solo por una porción de Estados--, pero adicionalmente en un mundo donde lo que algunos llaman ‘orden internacional’ creado post segunda guerra mundial está desbarajustado e incluso los organismos multilaterales que de allí se derivaron, esto poco se menciona; sólo una frase atribuida a Gramsci, de que cuando un orden está en crisis y el nuevo no emerge, hay una situación entre lo viejo, que no muere, y lo nuevo, que está por nacer, entonces en las tinieblas pueden aparecer monstruos
Tenemos dos problemas: Uno que el orden global está cambiando. Ese que se construyó post Segunda Guerra Mundial está desbaratado. A las Naciones Unidas poca atención se le pone -estamos ad-portas de cambiar el secretario general y ni se discute-. ¿Todos los países han aceptado el marco del derecho internacional o de ‘Cortes Internacionales’? ¿Los grandes países y pequeños han aceptado el mandato de la Corte de Roma, de la Corte de La Haya?; ¿la Organización Mundial de Comercio es considerada de utilidad?; para no mencionar ‘tratados, acuerdos, documentos de intención’ prácticamente inútiles, firmados en reuniones de gobiernos o de burocracias internacionales. Dos, tenemos un presidencialismo en la Constitución colombiana con excesiva discrecionalidad, en otros países como EE.UU. y México, decisiones relevantes de política exterior deben ser concertadas en el Senado; en Colombia no y eso genera molestia en sectores políticos y de opinión, incluida la académica, ¿es viable modificar la Constitución en ese sentido?, lo dudo.
Estamos en reacomodo. Cualquier gobierno va a tener que enfrentarse con relaciones de poder, el del señor Trump en América, en Asia con el señor Xi Jinping, en Europa con el señor Putin -cada vez más enredado con la guerra en Ucrania. De las organizaciones regionales ni hablar, ¿la OEA ha servido? y ni mencionar los intentos de organizaciones subregionales que se han pretendido crear con resultados negativos. Son realidades y uno no puede soñar con mundos que no son. Hay que ver cómo se van a comportar los presidentes en esas realidades globales, regionales, nacionales y con eso tenemos que convivir. Los internacionalistas tendrían mucho que decir al respecto.