Alguna corriente de la medicina conceptúa que aquello que no se resuelve en la mente, el cuerpo lo convierte en enfermedad. Igual sucede en el alma de la Nación, y si no resolvemos la crisis cultural en que nos encontramos, seguiremos sufriendo diferentes formas de violencia y degradación. Los desajustes en los fines del Estado han causado una descomposición generadora de los movimientos insurgentes, los cuales se han alimentado del narcotráfico, la extracción ilícita de minerales y otras prácticas mafiosas que han afectado la ética social. Ello exige tratamiento de fondo y las conversaciones con tales grupos apuntan en la dirección correcta.
No hay duda que Colombia vive una etapa crítica de su historia, la cual exige de sus dirigentes visión...