La idea ha estado rondando por un tiempo, al menos desde los clamores del verano para archivar o abandonar a la candidata demócrata a la presidencia. Anteriormente, Ben Carson ayudó a ligarla a Lucifer. Después del primer debate, Rush Limbaugh lo hizo oficial: en un doble ataque declaró que Hillary Clinton da la impresión de ser “exactamente como muchas personas la ven - una bruja con P mayúscula”.
Un editor conservador recientemente le rogó a sus lectores que no elijan a Clinton; si ella consigue llegar a la Casa Blanca, su salud deteriorará. Ella molestaría su estómago. Ella acortaría su vida. Sonaba impregnado en textos de brujería. Esos son síntomas clásicos del hechizo, en el mundo pre-Ilustración.
Mientras sacudimos el polvo de los palos...