China avanza lenta pero consistentemente en tratar de establecer para el país una fórmula de desarrollo económico que funcione. Si lo logran o no, es otra cosa, pero ello no quiere decir que no se estén esmerando, partiendo, claro está, de sus propios parámetros preconcebidos de comportamiento de una economía controlada y centralizada.
En lo que la apertura de China no da un paso adelante es en lo atinente a las libertades individuales y particularmente en torno a la libertad de prensa. Se trata de un derecho que les resulta demasiado costoso.
La información cotidiana circula dentro y hacia afuera del país con enormes restricciones y las autoridades no están dispuestas a dejar que la libertad avance un palmo.
Desde inicios del año 2014 una nueva...