Terminado el impacto mediático de las consultas, superpuestas con las elecciones de Congreso -que realmente no se deberían permitir en esa fecha sino en una especial para consultas partidistas, si el Consejo Nacional Electoral fuera serio-, empieza la campaña presidencial en forma y tanto los debates de los candidatos presidenciales, como los debates vicepresidenciales, realizados en la televisión, la radio y otros foros, como la propaganda en medios masivos de información comienzan en serio a configurar preferencias.
Ya no se trata de una confrontación entre dos opciones solamente, como se trató de hacer creer -entre derecha e izquierda-, sino entre por lo menos seis o siete candidatos con diversos matices, lo cual lleva a una cierta dispersión...