Nada más infame que ser acusado y luego condenado por un falso testimonio. En Colombia, este es el caso de más de tres mil procesados que han sido condenados por testimonios armados especialmente para hundirlos, a cambio de toda clase de prebendas para los que mienten.
Es aterrador saber que estos falsos testigos son criminales, muchos de ellos pertenecientes a grupos de paramilitares desmovilizados, que han obtenido reducción de sus sentencias, cambios a mejores cárceles, permisos y privilegios de toda clase y, en algunos casos, hasta excarcelación y dinero por sus falsos testimonios.
Mentir en un juicio no es nada nuevo, es tan viejo como la mentira misma. Lo que sí es nuevo es la manera metódica, organizada y en extremo corrupta que se ha...