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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

Agua: pasado y futuro de Medellín

hace 2 horas
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  • Agua: pasado y futuro de Medellín

Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co

Medellín con EPM ha hecho del agua una ventaja estratégica frente al reto hídrico nacional. La SAI, Sociedad Antioqueña de Ingenieros, en sus 113 años de existencia, ha sido artífice clave de este proceso que requirió de grandes soluciones de ingeniería hidráulica para el manejo de las crecientes e inundaciones del río y sus afluentes, de la disposición de agua potable de múltiples fuentes externas, y del manejo y tratamiento de las aguas vertidas. Hoy Medellín es modelo en Latinoamérica, gracias en buena parte a su capital humano de ingenieros. Esta semana se realizará el simposio “Recursos Hídricos y Gestión del Riesgo como Estrategia de Planificación Territorial”. Esto para seguir construyendo ciudad.

En un país donde el agua se ha convertido en el epicentro de crisis recurrentes, Medellín emerge como un caso excepcional. Mientras Bogotá enfrentó en 2024 el racionamiento más severo de su historia reciente, con el sistema Chingaza reducido al 16% de su capacidad y un racionamiento que se prolongó meses, y mientras en Cali el 50% del agua potable se pierde antes de llegar a los hogares y comunas enteras llevan décadas sin solución, el Valle de Aburrá mantuvo la continuidad de un servicio que hoy atiende a más de 1.450.000 hogares, empresas e industrias con un Índice de Riesgo de Calidad del Agua (IRCA) de apenas 1,06% al cierre de 2024 (EPM, 2025).

La diferencia tiene nombre propio: Empresas Públicas de Medellín. Lo que para muchos medellinenses es un hecho cotidiano —abrir la llave y recibir agua potable de clase mundial— es en realidad el resultado de siete décadas de planificación, inversión sostenida y visión de largo plazo. Entre 2016 y 2024, EPM viabilizó 64 proyectos de infraestructura hídrica con una inversión cercana a los 3 billones de pesos, y tiene programados 5 billones adicionales para la próxima década (EPM, 2024). La modernización de la planta Manantiales, con una inversión de $312 mil millones, asegurará el suministro al norte del Valle de Aburrá por los próximos 50 años (EPM, 2025).

Estas no son cifras abstractas. Son la razón por la cual, durante el fenómeno de El Niño de 2024, cuando 277 municipios colombianos reportaron , el área metropolitana de Medellín no tuvo que imponer racionamiento a escala urbana. EPM descartó la medida gracias a la diversificación de sus fuentes: embalses como Riogrande II, La Fe y Piedras Blancas.

Es un error asumir que este privilegio es irreversible. La población del Valle de Aburrá al ritmo de crecimiento actual superará los 5 millones de habitantes en algo más de una década. El riesgo global de desabastecimiento de la ciudad es el más bajo entre las grandes ciudades. Ver Gráfico, (mejor mientras mas cercano a 0). Pero el cambio climático amenaza con alterar los regímenes de lluvia que alimentan los embalses.

Aquí aparece el reto ciudadano, un aspecto en que debemos mejorar es el consumo per cápita. La infraestructura de EPM es una condición necesaria pero no suficiente. Las pérdidas del sistema, estimadas en un 30%, las menores en el comparativo equivalen a millones de metros cúbicos desperdiciados. Cada ducha prolongada, cada manguera lavando un carro, cada fuga doméstica ignorada erosiona el margen de seguridad que décadas de inversión pública han construido. Bogotá aprendió esta lección por las malas: solo después del racionamiento de 2024, el consumo se estabilizó en niveles responsables. Medellín tiene el reto de aprender sin atravesar la crisis.

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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

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