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Julián Posada
Columnista

Julián Posada

Publicado el 14 de noviembre de 2020

Disparos

Esta semana la firma Cifras y Conceptos publicó el listado de las mujeres más destacadas de 2020 según los líderes de opinión y allí aparece el nombre de la periodista Adriana Villegas Botero, en el mismo informe el Ejército obtuvo 56 puntos y la policía 51 sobre 100, frente a la pregunta acerca de la confianza que le generan diversas instituciones nacionales. Adriana Villegas con quien me solidarizo publicó el 25 de octubre en el diario La Patria de Manizales una columna de opinión que debería avergonzar al Ejército y a nosotros como ciudadanos. “No es broma, es violencia” es el título del texto en el que ella transcribe a sus lectores las proclamas misóginas que entonan los militares del Batallón Ayacucho vecino de su residencia y que escuchan ella y su hija, las arengas las relaciona con una campaña contra la violencia de género que lanzó Unicef y se titula como su columna.

Ante la transcripción de tan obtusos textos cualquier director de una institución seria habría pedido disculpas, indagado sobre su autoría y se habría preocupada por lo que como autómatas repiten sus hombres, esto vociferaban los militares:

“Un minuto antes de morir / Escuché la voz de mi novia / Que con voz de perra me decía / Si te mueres se lo doy al policía. Porque yo soy, ja, soy, ja, el vampiro negro / Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré. / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué.

Cuando se muera mi suegra / que la entierren boca abajo / por si se quiere salir / que se vaya más abajo. / Con los huesos de mi suegra / voy a hacer una escalera / pa’ bajar a su tumba / y patear su calavera. / Con los pelos de mi suegra / voy a hacer un estropajo / pa’ tallarle a su hija / el ombligo y más abajo”.

Después de la publicación la periodista fue citada a declarar por el Ejército el 29 de octubre, la citación la firma la oficial jurídica que al parecer no ha escuchado jamás a sus compañeros entonar las consignas que al menos deberían ofenderla. Adriana Villegas solicitó y logró que aplazaran la diligencia debido a la pandemia, pero se le negó el derecho a ser acompañada por la FLIP (Fundación para la libertad de prensa). El Batallón Ayacucho insiste en que la periodista debe comparecer en enero de 2021. ¿A qué, por qué o para qué la están citando, qué hay de nocivo en un texto que transcribe algo que avergüenza y que perpetúa modelos de exclusión, violencia y misoginia?, ¿qué de malo hay en las palabras de una periodista que deberían más bien invitar a la reflexión a los líderes de un equipo y a cuestionar su modelo formativo, por qué en vez de intimidar no se cuestionan acerca de los valores y principios en que se forma a unos hombres que como tantos otros construirán hogares y familias y son parte fundamental de esta sociedad. ¿Resulta acaso tan complejo formar sin agredir, vapulear y odiar? Las palabras también pueden ser disparos de cañón.

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