Que no se impongan censuras al uso de las llamadas redes sociales y los espacios de réplica marginal instalados en los medios periodísticos en la modalidad de foros de lectores. Pero sí deben establecerse mínimos controles legítimos de edición. Y el primero de todos debe ser el de proscribir el anonimato. Quien pretenda exponer alguna opinión, una crítica, un comentario adicional, una réplica, debe firmar, dar la cara, como condición elemental de que responde y no se esconde en un mote, un alias, un sobrenombre, es decir un seudónimo torticero.
Esa sería una norma esencial para el usufructo ético del derecho a la discordancia. Que se respeten las disparidades de ideas o actitudes y se eviten pugnacidades violentas que representan, en un país...