Por OMAR FLÓREZ VÉLEZ
Es comprensible la inconformidad ciudadana con la creciente ola de corrupción pública y privada que se presenta en nuestra sociedad, la cual es un desafío permanente a los órganos de control y a la administración de justicia; muchos casos se conocen gracias a la responsable y valerosa labor investigativa de algunos medios de comunicación, los cuales merecen gratitud y apoyo de la comunidad y a la tarea de autoridades judiciales extranjeras, y sugiere pautas de acción para corregir, pues de no hacerlo seremos una nación sin futuro y censurada por la comunidad Internacional. Es claro que con la corrupción no se fortalece la democracia ni progresa la economía ni se derrota la pobreza ni mejora la calidad de vida de la población....