La Justicia, el valor por excelencia del Derecho, es indispensable en toda sociedad. La certeza del ciudadano en el sentido de contar con jueces probos e independientes, que fallarán en Derecho y realizarán la Justicia se constituye en la más preciosa garantía de los derechos y de la libertad, y en sostén de la convivencia pacífica.
Eso implica confianza, elemento necesario para que las relaciones jurídicas y los fenómenos propios de la convivencia entre seres humanos, así como los acontecimientos de la vida social, política, económica y cultural se desenvuelvan en condiciones mínimas de normalidad, y con ajuste a unas reglas establecidas por la autoridad competente.
Sin Justicia no puede haber orden ni paz ni seguridad ni estabilidad ni es posible...