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En los tiempos del cólera, Ecuador y Polonia

Los ecuatorianos han votado pues a un joven más que preparado con un mensaje claro: no más “correísmo” ni polarización. La idea económica es aún más cristalina: ‘Sin corrupción y sin sobreprecio en las obras, el dinero alcanza para el país’.

19 de octubre de 2023
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  • En los tiempos del cólera, Ecuador y Polonia

Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es

Hay esperanza. La sonora derrota que los ecuatorianos han infligido al “correísmo”, ese batiburrillo populista de izquierda radical que lidera el expresidente ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017), nos hace alimentar las esperanzas para toda América. La victoria del joven y moderado Daniel Noboa, que ha concurrido con un programa sin estridencias, coincide además con otra victoria al otro lado del Atlántico. En Polonia se confrontaban dos visiones más allá de la ideología y más cerca de la división de bloques, la del europeísta Daniel Tusk frente al bloque nacionalista y hasta cierto punto tibio con Putin del partido gobernante, Ley y Justicia (PiS). Pero vayamos por partes.

Los ecuatorianos, en un clima de agitación por culpa de Correa y sus secuaces, se han decantado por más de 4,5 puntos por Noboa, de 35 años, quien se ha impuesto en la segunda ronda a la candidata del “correísta” Movimiento Revolución Ciudadana, Luisa González, quien a su vez logró un meritorio a 47,7%. Noboa ha logrado lo que su padre, el empresario Álvaro Noboa, una de las personas más ricas del país gracias a su emporio bananero, persiguió en vano en cinco elecciones.

El presidente electo de Ecuador, que se declara socialdemócrata, es rico desde antes de la cuna. Su abuelo, Luis Noboa Naranjo, se forró en el pasado siglo, entre otras cosas al introducir en el país la marca de avena Quaker. Pero por muy socialdemócrata que se declare, su currículo no engaña: estudió Administración de Negocios en la Universidad de Nueva York y se hizo tres másteres, los más recientes en Harvard y la George Washington.

Los ecuatorianos han votado pues a un joven más que preparado con un mensaje claro: no más “correísmo” ni polarización. La idea económica es aún más cristalina: “Sin corrupción y sin sobreprecio en las obras, el dinero alcanza para el país”.

En Polonia, salvando un Océano, ha pasado tres cuartos de lo mismo. El PiS de Mateusz Morawiecki, bajo la guía del líder “de facto” del país, el ex primer ministro Jaroslaw Kaczynsk, ronda el 38% de los sufragios y la ultraderechista Confederación Libertad e Independencia, potencial aliado, se mantiene en torno al 7%, lo que les aleja del umbral de 231 diputados que implica la mayoría absoluta en el Parlamento. Sin embargo, Tusk ha obtenido el 28% y a las potenciales alianzas con Tercera Vía (14%) y Nueva Izquierda (8%) le dan como vencedor.

Hay que recordar que Polonia tiene parado el primer desembolso de los fondos de la UE a la espera de reformas, entre ellas las que afectan a la comunidad gay, y la resistencia de Varsovia a adoptar el derecho comunitario al nivel que solicita Bruselas. También que el potencial aliado del PiS la ultraderecha que lidera Slawomir Mentzen, un joven político de 36 años, autoproclamado como libertario, que en 2019 dejó claros los cinco pilares de su programa: “Nada de judíos, nada de abortos, nada de homosexuales y nada de impuestos”.

Ahora que el mundo se sacude por el horror de Ucrania y las matanzas y secuestros de niños y civiles israelíes por los asesinos de Hamas y por la respuesta hebrea y las posibles oleadas de atentados que podrían salpicar a Europa, es más que destacable que aún en los tiempos del cólera es posible la cordura.

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