Por Juan Esteban Montoya C.Universidad de MedellínFacultad de Mercadeo, 7° semestre juanes2795@hotmail.com
Colombia, tierra que adoleces. Tierra obnubilada por la sed de imposición ideológica, por el brebaje destilado y fermentado del rencor. Tierra colonizada por la escasez de argumentos sólidos que alimenten el debate político y la opinión pública, alentando los manifiestos subjetivos y la exposición vulnerable a discursos vanos y populistas.
Nuestro país, más que nunca requiere que reivindiquemos las connotaciones positivas de ser colombianos, connotaciones diversas y que imprimen un hálito de optimismo para combatir los dolores de la patria intensificados en el ambiente mancillado por los escándalos.
Aquellas virtudes se extienden y personifican...