La adolescencia de los hijos es una etapa agotadora, tanto para nosotros como padres como para ellos, porque no solo están experimentando muchos cambios sino que además están tratando de definir su propia identidad. Lo difícil para nosotros es que, como los jóvenes necesitan “ser ellos mismos”, nos rechazan sin razón aparente para diferenciarse de nosotros.
Para enriquecer la relación con los adolescentes debemos tener presente que este es un momento en el que ellos están experimentando una infinidad de cambios y, por lo tanto, viven azotados por toda suerte de temores e inseguridades debido a lo desconcertados que se sienten. Y por eso mismo es usual que se alteren con frecuencia.
Lo que más necesitan los adolescentes en esta etapa de confusión...