Donde la intolerancia parece norma, donde se atiza el fundamentalismo y se irrespeta la ley, la vida y obra de Débora Arango nos recuerda lo poco que cambia este país. “Laureano Gómez, dueño de la tradición, la moral y el orden de la época, se escandalizó con sus desnudos, al igual que los curas y las clases altas, motivos que llevaron a prohibir sus pinturas. Débora no trabajó cualquier tipo de desnudo, sino específicamente el de mujeres, una elección aún más transgresora en la Colombia de esos años.
...Hurgaba en el prostíbulo, en la soledad del desnudo, el sexo expuesto y huérfano. La prostituta siempre fue el personaje de Débora Arango. “Un desnudo no es sino la naturaleza sin disfraces, tal como es, tal como debe verlas el artista: un desnudo...